La formación advierte que el proyecto que debe definir el futuro de la ciudad nace con «más sombras que certezas» y exige la creación de una comisión ciudadana de seguimiento
El Gobierno local del Ayuntamiento de A Coruña ha dado el visto bueno definitivo al inicio del Plan Estratégico de la Ciudad 2030-2050. Sin embargo, lo que para el gobierno local es un paso crucial, para el Movimiento Sumar Coruña es un punto de partida marcado por la desconfianza y la falta de transparencia.
La formación política ha alzado la voz para advertir de las «serias deficiencias» con las que nace el proceso. Cuestionan tanto el nombramiento de su dirección como la absoluta ausencia de información pública sobre sus objetivos, metodología y presupuesto.
En un comunicado y a través de su portavoz, Trinidad Palacios, Sumar Coruña ha subrayado que un plan de esta envergadura «no es una formalidad ni un encargo de confianza», en una aparente crítica al perfil de la persona designada para coordinarlo. «Es una herramienta fundamental para planificar el futuro común, y por eso debe estar dirigido por un equipo solvente, independiente y con visión de ciudad, no por criterios de oportunidad política», afirmó Palacios.
Falta de datos y cambios de criterio
El movimiento pone el foco en la opacidad que rodea al proyecto. Señalan que la ciudadanía desconoce por completo el alcance real del plan, el método de trabajo que se empleará, los recursos económicos asignados o los resultados concretos que se pretenden alcanzar. Asimismo, recuerdan que ya se han producido «cambios de criterio» en la coordinación, lo que, en su opinión, «no genera confianza en la solidez del proyecto».
Ante esta situación, Sumar Coruña ha exigido al gobierno municipal que rinda cuentas y aclare de forma pública «cuál es el perfil técnico y político de la dirección del proyecto, las razones que justifican su elección y los mecanismos de control y evaluación que se van a implementar».
Una hoja de ruta, no propaganda
Para la formación, el riesgo principal es que el Plan Estratégico se convierta en un ejercicio de marketing en lugar de una guía de acción efectiva. «A Coruña necesita un plan que marque rumbo, no un proyecto que se confunda con propaganda. La ciudad no puede vivir de anuncios; tiene que tener una hoja de ruta compartida, abierta y con transparencia», añadió la portavoz.
Para evitar este escenario y blindar la participación ciudadana, Movimiento Sumar Coruña no solo reclama un debate público abierto sobre el modelo de ciudad, sino que propone una medida concreta: que el Plan Estratégico incorpore desde su base una comisión ciudadana de seguimiento.
Esta comisión, con representación de los ámbitos social, vecinal y ambiental, tendría como misión supervisar el desarrollo del plan y garantizar que cada decisión «tenga un impacto real y medible» en la vida de los coruñeses. Con esta propuesta, buscan que el futuro de la ciudad no se decida entre cuatro paredes, sino con la mirada puesta en el interés común.

