13/08/2026

Teresa Herrera: Riazor vive una noche extraña ante el Real Madrid

El Teresa Herrera dejó en Riazor una imagen poco habitual: casi 29.000 espectadores, un rival de máximo atractivo y, sin embargo, un ambiente apagado durante buena parte de la noche. La huelga de animación anunciada por Riazor Blues, la Federación de Peñas y Old Faces se hizo notar en el estreno del nuevo himno del Deportivo, “Voa”, que tampoco logró conectar con la grada. Sobre el césped, el equipo coruñés dio la cara ante el Real Madrid, aunque un gol de Brahim Díaz al borde del descanso decidió el amistoso con 0-1.

Un Teresa Herrera con gran entrada y poco ruido

El regreso del Real Madrid al Teresa Herrera trece años después elevó la expectación en A Coruña, pero la respuesta en la grada estuvo condicionada por el conflicto entre el club y parte de su afición. La ausencia de la animación organizada alteró por completo la acústica habitual de Riazor y dejó momentos en los que se escucharon conversaciones y murmullos en lugar del impulso continuo de otras noches.

Hubo aplausos, protestas arbitrales y reacciones puntuales a las ocasiones, pero faltó continuidad en los cánticos. El contraste entre el lleno y el silencio terminó convirtiéndose en una de las principales imágenes de la jornada, especialmente en un torneo que suele asociarse a las grandes citas del verano coruñés.

“Voa” no encontró el respaldo de Riazor en su estreno

La noche también estaba marcada por la presentación de “Voa”, el nuevo himno compuesto por Xoel López con motivo del 120 aniversario del club. El tema fue concebido para convertirse en un nuevo símbolo del deportivismo, pero su estreno llegó en un contexto de tensión reciente entre el Dépor y parte de su masa social.

La reacción del estadio fue fría y, según recogieron testigos y vídeos grabados en distintas zonas de Riazor, incluso se escucharon abucheos durante la reproducción de la canción. El club buscaba un lanzamiento emocional, pero el himno no consiguió sumar al público ni generar el impacto esperado en una de las noches más delicadas de los últimos tiempos.

El Deportivo compitió ante un Real Madrid de primer nivel

Más allá del ambiente, el equipo de Antonio Hidalgo ofreció una versión seria en lo deportivo. El Deportivo mantuvo el orden, incomodó por momentos al Real Madrid y llegó con vida al tramo final de un partido que sirvió como último test antes del inicio de la competición oficial.

El técnico apostó de inicio por Leo Román; Ximo Navarro, Noubi, Bright Ede y Angeliño en defensa; Noé Carrillo, Amatucci, Mario Soriano y Luismi Cruz por dentro; y Aubameyang junto a Bil Nsongo en ataque. Enfrente, el conjunto blanco alineó a futbolistas como Lunin, Rüdiger, Huijsen, Camavinga, Bernardo Silva, Arda Güler, Brahim, Vinícius o Endrick, una relación de nombres que refleja el nivel del rival al que se midió el Dépor.

Durante buena parte de la primera mitad, las diferencias no fueron tan visibles como cabía esperar sobre el papel. El conjunto coruñés se mostró sólido y apenas concedió ocasiones claras, hasta que una acción individual de Brahim Díaz, en la última jugada antes del descanso, rompió el equilibrio y firmó el único tanto del encuentro.

Una derrota que deja mejores sensaciones que el marcador

Tras el descanso, ambos entrenadores movieron el banquillo y el duelo perdió parte de su estructura, algo habitual en pretemporada. Aun así, el Deportivo siguió buscando el empate, trató de encontrar espacios y mantuvo la sensación de estar dentro del partido hasta el final. El gol, sin embargo, no llegó y el Real Madrid acabó levantando el Teresa Herrera con ese 0-1.

Para el Deportivo, la lectura deportiva resulta más positiva que el resultado final. A pocos días del comienzo de la Liga, el equipo dejó una imagen reconocible, ordenada y competitiva ante un adversario de enorme potencial. La gran nota pendiente, en cambio, estuvo en una grada que evidenció la distancia entre el club y una parte de su afición.

Riazor entra en la Liga con un conflicto aún abierto

El Teresa Herrera sirvió también como aviso de cara al estreno liguero en Primera División. Con el conflicto sin resolver y la huelga de animación todavía en vigor, Riazor puede seguir mostrando una cara muy distinta de la habitual si nada cambia en las próximas semanas.

El Deportivo recuperó un cartel de máximo interés, reunió a 28.789 personas y compitió ante uno de los grandes del fútbol europeo. Pero la noche dejó una conclusión difícil de ignorar: llenar el estadio no siempre basta para que Riazor suene como Riazor.