Los aspirantes al puesto de director del Centro Multiusos de Bastiagueiro exigen explicaciones tras un pleno que no las ofreció, mientras el Ayuntamiento de Oleiros acumula silencios y sombras sobre un procedimiento que amenaza con quedar desierto
El Centro Multiusos de Bastiagueiro, una de las infraestructuras culturales de referencia del municipio de Oleiros, continúa sin director. Y lo que comenzó siendo una discrepancia sobre unas calificaciones se ha convertido en un conflicto institucional que compromete la transparencia del acceso al empleo público y, sobre todo, la credibilidad del Ayuntamiento que lo convoca.
La situación es, cuanto menos, preocupante. Cuatro aspirantes al proceso selectivo han solicitado formalmente una reunión con la concejala de Recursos Humanos, Margarita Figueroa, después de que el pleno extraordinario solicitado por la oposición concluyera sin que el gobierno local respondiera a las preguntas planteadas. Un pleno que, lejos de aclarar el panorama, ha contribuido a oscurecerlo aún más: el ejecutivo municipal se limitó a exponer las actuaciones realizadas, sin entrar a aclarar las cuestiones concretas que se le formulaban.
El expediente que abre más interrogantes que respuestas
La consulta del expediente administrativo por parte de los afectados no ha servido para disipar las dudas. Al contrario. Según los aspirantes, el examen de la documentación ha permitido identificar nuevos elementos relevantes que refuerzan sus objeciones iniciales. Entre las cuestiones que suscitan preocupación figuran los criterios empleados para valorar las pruebas, la composición y cualificación técnica del tribunal y determinados aspectos de la documentación incorporada al expediente.
Estos no son detalles menores. Hablamos de los pilares básicos de cualquier proceso selectivo: quién evalúa, cómo se evalúa y con qué documentación se sustenta la decisión. Cuando estos elementos quedan bajo sospecha, no estamos ante un simple desacuerdo entre administración y aspirantes; estamos ante una posible quiebra de los principios de igualdad, mérito, capacidad y objetividad que deben regir el acceso al empleo público.
Dos meses de silencio institucional
Los afectados lamentan que, transcurridos ya dos meses desde que se hicieron públicas las primeras controversias, la situación continúe sin una solución satisfactoria. Dos meses de recursos administrativos presentados, de preguntas sin contestar, de comparecencias públicas sin concreciones. Dos meses en los que el Ayuntamiento de Oleiros ha tenido múltiples oportunidades de explicar, justificar o corregir, y las ha desaprovechado todas.
La solicitud de reunión con la concejala Figueroa no es un capricho ni una maniobra de presión: es un último intento de encontrar una solución institucional antes de valorar el ejercicio de acciones judiciales. Los aspirantes lo dicen con claridad: quieren agotar las posibilidades de diálogo, sin renunciar por ello a los recursos ya presentados ni a los derechos que legalmente les corresponden. Es decir, están tendiendo una mano mientras el consistorio, de momento, mira hacia otro lado.
El riesgo real: un proceso que puede quedar desierto
Y aquí reside una de las consecuencias más graves de esta gestión: el riesgo cierto de que el proceso selectivo quede desierto o, lo que es peor, de que lo que debería ser una convocatoria ejemplar se convierta en un ejemplo de todo lo contrario. Un auditorio sin director no es solo una plaza vacante; es un servicio público que se resiente, una infraestructura cultural que pierde rumbo y una comunidad que pierde oportunidades.
La urgencia es evidente. Cada semana sin respuestas es una semana en la que el proceso pierde legitimidad. Cada silencio del gobierno municipal alimenta la desconfianza de quienes aspiran a un puesto y, por extensión, de toda la ciudadanía que observa cómo se gestiona lo público. La transparencia no es un adorno; es una obligación. Y la objetividad no se proclama: se demuestra con hechos, con explicaciones fundadas y con la disposición a dar la cara cuando surgen dudas razonables.
Una exigencia de responsabilidad
No estamos ante una discrepancia con unas notas. Los cuatro aspirantes insisten en que su iniciativa responde a la necesidad de garantizar que las decisiones adoptadas durante un proceso selectivo puedan ser explicadas y justificadas adecuadamente. Y tienen razón: en un procedimiento de acceso al empleo público, la administración no solo debe ser transparente, sino también parecerlo. Cuando se pide a los aspirantes que demuestren mérito y capacidad, es legítimo exigir a quienes los evalúan que demuestren rigor, imparcialidad y capacidad de respuesta.
El Ayuntamiento de Oleiros tiene ahora una nueva oportunidad. Puede atender la solicitud de reunión, facilitar un diálogo que esclarezca las circunstancias del proceso y explorar soluciones antes de que la vía judicial se convierta en el único camino. O puede seguir instalado en el silencio, dejando que las sombras crezcan sobre un proceso selectivo que, de seguir así, quedará marcado por la falta de respuestas y por la incapacidad de resolver, con transparencia y responsabilidad, un conflicto que nunca debió llegar hasta aquí.
El multiusos de Bastiagueiro necesita un director. Oleiros necesita, sobre todo, un gobierno dispuesto a dar la cara.

