12/12/2025

Un Deportivo con alma y lagunas rescata un punto en Butarque

El Deportivo sigue sumando en este arranque de liga, pero esta vez el sabor es agridulce. Ante un rival tan exigente como el Leganés, el conjunto herculino mostró dos caras muy distintas: una primera parte de desconexión táctica y debilidad defensiva, y una segunda mitad en la que tiró de orgullo, talento individual y revulsivos para firmar una remontada con tintes épicos.

El empate (2-2) deja sensaciones encontradas. Porque el Dépor mostró personalidad y carácter cuando más lo necesitaba, pero también volvió a evidenciar que su estructura defensiva sigue lejos de ser fiable en un campeonato tan exigente como LaLiga Hypermotion.

Un arranque para olvidar

Butarque aún no había calentado motores cuando el Dépor ya iba por detrás en el marcador. Apenas 11 segundos necesitó el Leganés para aprovechar un error de sincronía en la zaga blanquiazul y marcar el 1-0 por medio de De la Fuente. Una jugada mal defendida desde el centro del campo, en la que el fuera de juego fue más una esperanza que una táctica real. Escudero, Barcia y Comas quedaron retratados ante la velocidad pepinera.

El mazazo inicial no hundió al equipo de Hidalgo, que supo reaccionar con balón. Yeremay, Mario Soriano y Mella comenzaron a conectar por dentro y generaron varias ocasiones, pero la falta de acierto, junto a las intervenciones de Juan Soriano, impidieron el empate. Sin embargo, cada acercamiento local volvía a sembrar el caos en el área deportivista.

El segundo tanto, obra de Duk tras un barullo de rechaces en un córner, evidenció la falta de contundencia en las áreas. Hasta cuatro intentos de despeje fallidos antes del remate final. Una situación que habla de juventud, pero también de desconexión defensiva.

Hidalgo reacciona a tiempo

La imagen preocupante de la primera mitad obligó a Antonio Hidalgo a mover el banquillo con determinación. Triple cambio al descanso: entraron Ximo Navarro, Stoichkov y Mulattieri. A eso se sumó el reajuste posicional de Mario Soriano como mediocentro, Mella como lateral y Yeremay más abierto.

Fue entonces cuando el Deportivo encontró una identidad más clara. Mulattieri, debutante y sin apenas rodaje, se convirtió en el gran protagonista. Primero, marcando el 2-1 tras un gran centro de Mella, demostrando oportunismo y agresividad en el área. Después, provocando un penalti que Yeremay transformó para empatar en el minuto 87.

Del 2-0 al 2-2. Del desastre al alivio. El Deportivo rescató un punto en un campo complicado, pero sobre todo ganó algo más importante: la confianza de saber que puede reponerse.

Luces y sombras

El empate en Butarque debe ser valorado en su justa medida. La remontada es un ejemplo de carácter colectivo, pero también una advertencia de que aún queda mucho por ajustar.

El sistema defensivo sigue siendo la gran asignatura pendiente. Comas y Barcia sufrieron durante todo el encuentro ante los delanteros locales, y la falta de coordinación es preocupante para un equipo que aspira al ascenso. En cambio, el tridente Soriano–Yeremay–Mulattieri ilusiona. La calidad está ahí, y con más minutos juntos pueden ser decisivos.

También fue positivo el debut de Stoichkov, con presencia entre líneas y temple para asociarse, aunque aún lejos de su mejor versión.

Lo que viene

Tres jornadas, cinco puntos y muchas dudas por resolver. El Dépor sigue invicto, pero aún busca equilibrio. El siguiente compromiso será en Riazor ante un rival teóricamente inferior, y ahí no valdrá la reacción tardía. El equipo debe empezar a dominar desde el minuto uno.

El camino hacia el ascenso será largo. Pero si algo ha dejado claro este Deportivo es que no se rinde. Que, cuando no alcanza el fútbol, aparece el alma.

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