No era el día del Liceo. Eso quedó claro cuando a los cuatro minutos del partido Martí Casas bailó en medio del área y batió por primera vez a Serra. Lo haría tres veces más; de cerca, de lejos y a media distancia; de tiro, de gancho y picando la bola. Definitivamente fue el día de Martí Casas y el de Candid Ballart que echó el cerrojo a su portería cuando, ya en la segunda parte, el Liceo despertó y empezó el acoso. Pero para entonces la diferencia era ya de tres goles. Los que consiguió Casas en once minutos y los que pesaron como una losa en la cabeza y en los patines de los coruñeses.
Así y todo, los de Copa no se rindieron y nada más comenzar la segunda parte Carballeira remató delante de la portería el que a la postre sería único gol liceísta. Mientras lo celebraba el coruñés miraba de reojo a los árbitros porque el stick estaba un poco alto en el momento del remate, pero el gol fue legal. Eso animó a lo coruñeses que trataron – y por minutos lograron- asfixiar al Reus que entró al trapo y cometió algunos errores. A dieciséis minutos del final Dava Torres tuvo un penalti, pero no pudo conseguir el segundo tanto. Copa se desesperaba en la valla e intentaba en cada tiempo muerto reorganizar el trabajo de los suyos, especialmente el ataque que a ratos se volvía agónico en lo infructuoso.
Pero todo fue en vano. A Casas aún le quedaba munición y el cuarto gol fue como un mazazo cuando sólo quedaban cinco minutos de partido. Fue, además, un encuentro con mucha bola parada, especialmente por la gran cantidad de faltas cometidas por ambos equipos. Si el Liceo tuvo un penalti y una directa – fallada por Xaus-, el Reus marró dos directas y otro penalti, pero tuvo suficiente cosecha con los cuatro de Martí Casas y el de Joan Salvat para cerrar el encuentro y llevar el delirio a la grada rossonera.
Mañana el Reus se batirá, en una final inédita, al Lleida de Tombita, Darío Giménez y Chino Miguélez, un equipo todo coraje que venció 2-1 al Noia en la primera semifinal. El joven argentino está siendo esencial en una temporada en la que el Lleida está haciendo historia; mañana jugará su primera final de Copa.
Empate plano con el Voltregá
Definitivamente no termina de cogerle el ritmo a la temporada el Hockey Club Coruña. El partido de esta mañana y el empate ante Voltregá es buena prueba de ello. Cierto que las coruñesas no hicieron una mala primera parte y, aunque Viki Caretta estuvo segura, no fue un partido especialmente exigente para ninguna de las dos porteras ya que las defensas y los fallos se impusieron a la calidad de los ataques. Sin embargo, el Coruña no logra ya sorprender a los equipos rivales y sólo en momentos aislados el talento de sus jugadoras se hace grande.
Hoy fue Laia Juan la que rompió el maleficio y empató un partido que se había puesto cuesta arriba cuando, cinco minutos antes, Esther Vistos había batido en un tiro seco a Caretta. A partir de ahí el Coruña intentó abrir la pista y obligar a Voltregá a duplicar el esfuerzo en defensa, pero el equipo de Noguera no sólo no perdió la concentración sino que en cada robo amenazó con peligro, aunque no pudieron volver a perforar la meta coruñesa.
Un punto, en fin, que no mueve la clasificación de momento, al menos hasta que finalice el partido de Cerdanyola este mismo sábado en Santiago frente a Raxoi. La próxima semana el Coruña vuelve a jugar en casa y lo hará frente a un rival directo, Manlleu, que tampoco está teniendo la mejor temporada de su historia y que, curiosamente, también empató con Voltregá hace una semana. Habrá que ver la evolución de Anna Bulló, que hoy no jugó por estar con fiebre y de Alba Garrote que recibió un fuerte golpe en la mano aunque continuó jugando el partido. Una nueva oportunidad para despegar para las de Stanis Garcia.
Un empate que sabe a poco
Cedió Compañía de María un empate en un partido que fue dominando y que a quince minutos del final ganaba por 0-2. Pero los pupilos de Canosa no supieron gestionar esta ventaja y vieron como se quedaba en un empate que desde el punto de vista de la clasificación no tiene importancia aunque les deje un regusto de cierta decepción.
Comenzó el partido con un Sant Cugat muy activo en ataque y tratando de imponer un ritmo tranquilo. Llegó con cierta profundidad a la meta coruñesa pero Javi Ponte se mostró infranqueable. Poco a poco, sin embargo, Compañía fue haciéndose con la manija del encuentro, los sistemas empezaron a funcionar y mediada la primera parte Hugo Mareque culminó con un tiro a media distancia un contraataque muy bien jugado. Se ponía por delante el equipo coruñés que, a partir de ahí, tuvo varias ocasiones para aumentar la diferencia pero no fue hasta la segunda parte cuando Vicente Soto robó en defensa y cruzó la pista logrando el segundo tanto en jugada personal. Parecía que el partido estaba controlado pero cinco minutos más tarde, Gilabert acortó distancia en una jugada en la que pilló por sorpresa a la defensa coruñesa.
Sin embargo, casi de inmediato, Kiko García tiró de magia para hacer el tercero de CDM dado, así, la sensación de que nada podía amargar el día a los de Canosa. Pero a partir de ahí la bola parada decidió el encuentro. Primero con la directa transformada por Gilabert tras una azul a Dani Garea. Un minuto después la tuvo Compañía pero Centoira marró el lanzamiento de la directa tras azul a Garces. Y a siete minutos del final de nuevo Gilabert batía a Javi Ponte, esta vez de penalti en una discutida jugada en la que Mareque y Centoria defendían el ataque catalán cuando los colegiados señalaron la pena máxima. De nada valieron las airadas protestas del entrenador coruñés y los jugadores. El 3-3 permaneció en el marcador ya hasta final del partido.
La próxima semana nos espera un apasionante Compañía-Igualada entre dos de las mejores canteras de España. Antes, este mismo domingo, el equipo de Bronce tiene un difícil encuentro en el derbi contra Raxoi, un equipo sólido y correoso que en la ida sometió a un duro correctivo a los coruñeses. Será a las 12:45 en Elviña. Por su parte Dominicos vio cómo se aplazaba su partido frente al Espanyol por goteras en la instalación. Mañana los de Togores jugarán contra Vendrell pero esta suspensión supone un contratiempo económico y logístico para los coruñeses.

