La indignación es palpable entre los residentes de la urbanización Monte Alfeirán. Un proyecto municipal, financiado con fondos del POS de 2023 de la Diputación y anunciado como una mejora crucial para la seguridad vial, se ha convertido en una nueva fuente de problemas en menos de un mes. El asfalto recién extendido en varias calles ya se está levantando y presentan baches y desperfectos, lo que ha reavivado las quejas de unos vecinos que desde el principio se sintieron ignorados.
La situación ha traspasado el ámbito vecinal y ha encontrado un altavoz político. El Partido Popular de Culleredo ha recogido formalmente esta indignación y ha cargado contra la forma de gobernar del alcalde, José Ramón Rioboo (PSOE), y su equipo. La portavoz popular, Izaskun García, no ha dudado en denunciar la situación: «Se vendió como una mejora de seguridad vial y, menos de un mes después, ya hay tramos con desperfectos. Si el asfalto ya se está levantando, algo no se hizo bien».
Las críticas no se limitan al resultado visible. García recordó que ya en noviembre pasado solicitó explicaciones al concejal de Obras por «indicios de mala ejecución», concretamente por la posible ausencia del fresado previo del firme antiguo, una operación clave para garantizar la adherencia y durabilidad de la nueva capa de asfalto y que figuraba como obligatoria en el proyecto técnico. La falta de este paso podría explicar la rápida degradación observada.
Ante esto, el PP ha presentado exigencias concretas al gobierno local: la realización de una revisión técnica inmediata para verificar si la obra se ejecutó conforme al pliego, y la obligación de que la empresa adjudicataria corrija todos los defectos antes de que el Concello certifique los trabajos y proceda a su pago. «No se puede certificar ni pagar una obra mal hecha. El Concello tiene la obligación de defender el interés público», subrayó la portavoz.
Un proyecto impuesto, lejos del diálogo vecinal
La polémica del asfaltado defectuoso es, para los populares y los vecinos, la punta del iceberg de un problema mayor: la falta de escucha. La Asociación Vecinal de Monte Alfeirán manifestó en su día su disconformidad con el proyecto original, al considerar que no recogía sus principales demandas de mejora. Llegaron a presentar un escrito en la Diputación y, en septiembre de 2024, un portavoz intervino en el pleno municipal para protestar por la «falta de diálogo» y porque sus peticiones habían sido desatendidas.
El proyecto, por tanto, se habría ejecutado sin incorporar las mejoras reclamadas por quienes viven y usan a diario la zona, lo que ha añadido una capa de frustración al evidente fracaso técnico de la intervención.
Un acceso peligroso que persiste
A la queja principal se suma otro problema crónico denunciado de nuevo por los vecinos: el estado de la vía de acceso (VP-15). La presencia de socavones y baches de consideración obliga a los conductores a realizar maniobras bruscas, acercándose peligrosamente a un talud pronunciado. El PP ha instado también al Concello a actuar «cuanto antes» en este punto para garantizar una circulación segura.
Mientras, en Monte Alfeirán, la decepción y la preocupación por la seguridad crecen al mismo ritmo que los baches en un asfalto que prometía solucionar problemas y, según sus habitantes, solo ha generado otros nuevos. Una indignación que, con el aval técnico de sus demandas, ha encontrado en la oposición popular un eco formal para intentar que el Concello asuma sus responsabilidades.

