30/03/2026

¡Viva Lugo! O cómo Inés Rey logró que hasta los premios Mestre Mateo huyesen de A Coruña

Crónica de una pérdida anunciada con perfume de victoria

Hay quienes hacen historia. Y luego está Inés Rey, que hace escapismo. La alcaldesa de A Coruña ha conseguido lo que parecía imposible: que los Premios Mestre Mateo, esos que desde 2012 resistieron estoicamente en la ciudad —sobreviviendo a alcaldes del PP, a Mareas Atlánticas y a la propia desidia municipal—, finalmente hayan dicho «adeus» con las maletas hechas. Destino: Lugo. Y atención al dato: lo han hecho con la colaboración de la Xunta, la Diputación de Lugo, el Ayuntamiento de Lugo y la CRTVG. Es decir, con todo el mundo menos con A Coruña. Pero no se preocupen, que la alcaldesa estará encantada: un evento menos del que ocuparse. Qué alivio.

La ciudad que pierde eventos… por incomparecencia

Porque hay que reconocerlo: no es fácil que una ciudad que fue durante catorce años la sede de facto de los galardones más importantes del audiovisual gallego —los Goya gallegos, nada menos— termine viendo cómo el evento se va a Lugo, de estreno, sin que a nadie parezca importarle demasiado. Pero, ojo, que nadie piense que esto es un fracaso. Al contrario: Inés Rey ha conseguido lo que ni los gobiernos del PP ni Marea Atlántica lograron en su momento: que la Academia Galega do Audiovisual mirase hacia otro lado. Y no por casualidad. Cuando una ciudad deja de ser un polo de atracción cultural para convertirse en un solar de hormigón con buenas vistas al mar, los eventos huyen. Como las ratas, pero con mejor criterio estético.

La gala de la XXIV edición, que se celebra mañana, 21 de marzo de 2026, en el Auditorio Fuxan os Ventos de Lugo, supone un hito: es la primera vez que los Mestre Mateo se celebran en la ciudad amurallada. Y es, sobre todo, la constatación de que A Coruña ha dejado de ser un lugar deseable para acoger eventos culturales de primer nivel. Pero tranquilos, que seguro que Inés Rey ya tiene preparado el titular: «A Coruña libera espacio para eventos más importantes» o «Los Mestre Mateo se adelantan a la futura programación del nuevo centro cultural que aún no sabemos dónde pondremos». Porque si hay algo que caracteriza a esta alcaldesa es su habilidad para convertir derrotas en logros, pérdidas en alivios y ausencias en oportunidades.

El arte de no hacer nada (y que parezca un mérito)

Los Mestre Mateo no son unos premios cualquiera. Hablamos de un evento que en 2023 movió más de 440 millones de euros en el sector audiovisual gallego, que emplea a miles de profesionales, que ha servido de plataforma para películas como O corno o Rapa, y que cada año reúne a lo más granado de la cultura gallega en una ceremonia que es, a la vez, gala, reivindicación y fiesta. Pero, ¿qué importa todo eso cuando tienes que gestionar una ciudad con los pies de barro, la mirada puesta en el horizonte marítimo y la agenda perpetua de eventos que se cancelan, se escapan o directamente se olvidan?

La lista ya es extensa: eventos deportivos que desaparecen, festivales que migran, ferias que no vuelven. Y ahora, los Mestre Mateo. Pero no se alarmen. La regidora coruñesa seguro que ya ha encontrado la lectura positiva: «A Coruña necesita eventos de otra dimensión, más sostenibles, más acordes con su nueva identidad». Una identidad que, por lo que se ve, consiste en quedarse sin los eventos que la definían. Pero qué le vamos a hacer: si ya no hay dinero, no hay interés, no hay apoyo municipal o, simplemente, no hay ganas, lo mejor es que se vayan. Y que se vayan a Lugo.

Lugo se lleva el gato al agua (y el audiovisual gallego con él)

Porque mientras en A Coruña celebran haber perdido otro evento cultural, en Lugo se frotan las manos. Allí han entendido lo que parece escapar a algunos: que acoger los Mestre Mateo no es un gasto, es una inversión. Que tener a David Martos, Alejandra Musi y Luis Fernández conduciendo la gala desde el Auditorio Fuxan os Ventos no solo es un honor, sino un escaparate nacional para una ciudad que quiere posicionarse en el mapa cultural gallego. Y que, por cierto, la colaboración institucional existe cuando hay voluntad política. Pero claro, para eso hace falta algo más que titulares vacíos y fotos en el puerto.

Así que mañana, mientras en A Coruña el viento seguirá azotando el paseo marítimo y algún concejal de turno presumirá de haber liberado a la ciudad de «una carga logística innecesaria», en Lugo brillarán las estatuillas. Y con ellas, todo un sector que ha decidido que ya es hora de rotar.

Un premio al mérito (inverso)

No es fácil que un evento arraigado durante catorce años en una ciudad decida hacer las maletas. Hacen falta años de desidia, de desinterés institucional y de una política cultural que parece concebida por un algoritmo de la desafección. Inés Rey puede sentirse orgullosa: ha conseguido que los Mestre Mateo se vayan de A Coruña. No por una decisión traumática, no por un conflicto, sino por pura inercia: porque cuando no hay quien tire del carro, el carro se va solo.

Así que desde aquí, una felicitación sincera a la alcaldesa. Porque si el objetivo era hacer de A Coruña una ciudad irrelevante para el audiovisual gallego, misión cumplida. Y si lo que buscaba era que hasta los premios que llevan el nombre del escultor del Pórtico da Gloria prefiriesen buscar cobijo bajo otras murallas, enhorabuena: lo ha logrado con una maestría que bien merecería, por ironías de la vida, un Mestre Mateo. Lástima que ya no se entregue en A Coruña. Pero, por lo demás, todo perfecto. Misión cumplida, alcaldesa. Ahora, a esperar el próximo evento que decida emigrar. Porque, como bien dice el refrán: «Cuando el río suena, eventos pierde la ciudad». O algo así.

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