08/09/2026

354 millones de euros: así se esfumó el dinero de los coruñeses en 2025

El grupo A percibe 7,5 millones frente a los 7,2 del grupo C1, mientras los asesores y gobierno se llevan 2,8 millones. Y las gratificaciones sin productividad superan los 1,8 millones.

El Ayuntamiento de A Coruña cerró el ejercicio 2025 con un gasto total ejecutado de 354.083.758,25 euros, según la liquidación presentada por el gobierno local. Una cifra que, desglosada, dibuja un mapa de prioridades, contradicciones y sombras que merecen un análisis detenido, sobre todo cuando se comparan con otros municipios gallegos como Vigo, ciudad que, con dimensiones similares, presenta unas cuentas sensiblemente distintas en varios capítulos clave.

El documento oficial, que se puede consultar en la web municipal, revela no solo el destino de los impuestos de los coruñeses, sino también desviaciones presupuestarias, capítulos inflados, deudas ocultas y un remanente de tesorería que, lejos de ser un colchón financiero, se convierte en un síntoma de parálisis inversora.

1. Personal: el peso de la nómina y el desequilibrio entre grupos

El capítulo más sensible, el de gastos de personal, alcanzó los 82.627.464,86 €. Esta partida, que incluye sueldos, cotizaciones y gratificaciones, supone casi el 23 % del gasto total. Y aunque desde el gobierno local se defienda como un gasto necesario para mantener la maquinaria municipal, los números internos invitan a la reflexión. En Vigo el gasto de personal fue de: 68.438.232,99 €

  • Gobierno y personal eventual (asesores): 2.837.528,77 €.
  • Retribuciones brutas del grupo A (altos funcionarios y técnicos): 7.564.538,03 €.
  • Retribuciones del grupo C1 (personal administrativo): 7.220.535,93 €.

Es decir, el grupo A percibe más que todo el grupo C1, un colectivo numéricamente superior y que sostiene el día a día de la administración. Esta diferencia retributiva, aunque justificable por responsabilidad, abre un debate sobre la estructura salarial y la posible sobrerrepresentación de mandos intermedios.

Pero el dato que más llama la atención es el de las gratificaciones (sin incluir productividad)1.832.099,22 €. Un montante que, sin un criterio claro de desempeño, puede interpretarse como un complemento opaco, alejado de la evaluación objetiva del rendimiento.

2. Gastos corrientes: limpieza, mantenimiento… y mucho «diverso»

El segundo gran bloque, gastos corrientes en bienes y servicios, se dispara hasta los 145.088.988,29 €. Aquí se incluyen los grandes contratos de limpieza viaria, recogida de basuras, alcantarillado y mantenimiento de aceras, servicios esenciales para la ciudad. Sin embargo, el desglose muestra dos partidas que merecen un escrutinio especial:

  • Publicidad y propaganda: 1.347.909,05 €. Una cifra elevada para una administración que, en teoría, debería priorizar el gasto en servicios frente a la autopromoción.
  • Gastos diversos: 7.413.899,14 €. Una rúbrica comodín que, por su propia indefinición, impide conocer el destino real de casi 7,5 millones de euros. La opacidad en este tipo de partidas es una mala práctica recurrente que las asociaciones de vecinos y plataformas de transparencia llevan años denunciando.

3. Deuda y costes financieros: la losa de los intereses

El capítulo de gastos financieros asciende a 1.418.473,47 €, de los cuales 219.825,95 € corresponden a gastos de demora por pagos fuera de plazo. Esto indica que el Ayuntamiento no solo paga intereses por su deuda viva, sino que además incurre en penalizaciones por una mala planificación de sus obligaciones de pago.

La comparación con Vigo es aquí demoledora: en la ciudad olívica, los gastos financieros fueron de apenas 446.261,19 €, tres veces menos. Y no es casualidad: A Coruña arrastra un endeudamiento histórico que, aunque amortizado, sigue lastrando su capacidad de maniobra.

4. Inversiones reales: el espejismo del remanente

Uno de los apartados que más debería preocupar a los vecinos es el de inversiones reales, con un gasto ejecutado de 35.609.309,97 €. Pero lo realmente llamativo es el remanente de crédito no ejecutado, que asciende a 108.515.161,60 €. Es decir, el Ayuntamiento presupuestó inversiones por un valor muy superior, pero no fue capaz de ejecutarlas.

Este remanente, además, «falta dotarlo de tesorería», según el propio informe. Traducido: aunque figure en los papeles como disponible, no hay dinero líquido para afrontar esos proyectos. Una situación paradójica que refleja una planificación deficiente y que, en la práctica, significa que la ciudad deja de mejorar sus infraestructuras mientras los impuestos se destinan a otros fines.

5. Transferencias de capital: la gran factura autonómica

El capítulo de transferencias de capital asciende a 12.828.472,85 €, una cantidad muy superior a los 2.339.498,39 € de Vigo. La diferencia se explica en gran parte porque el pago a la comunidad autónoma se disparó: de los 6.397.497,20 € presupuestados, finalmente se abonaron 11.282.846,24 €, casi el doble.

Este sobrecoste, no previsto, obligó al gobierno local a reajustar otras partidas durante el ejercicio, lo que pone en evidencia una mala estimación de las obligaciones financieras con la Xunta y una gestión de tesorería mejorable.

6. Pasivos financieros: la sombra de la deuda

Por último, los pasivos financieros (amortización de préstamos y emisiones de deuda) sumaron 22.175.556,95 €. Esta cifra confirma que A Coruña sigue siendo el ayuntamiento gallego con mayor carga financiera, un lastre que condiciona el gasto en políticas sociales, cultura o mantenimiento urbano.

Un modelo de gasto que exige revisión

El análisis de la liquidación de 2025 deja varias conclusiones inquietantes:

  1. Gasto corriente desbocado, con partidas opacas como «gastos diversos» que superan los 7 millones.
  2. Desequilibrio salarial entre grupos profesionales y un capítulo de gratificaciones sin criterios claros.
  3. Elevado coste financiero y penalizaciones por demora, que evidencian una gestión de pagos mejorable.
  4. Remanente inversor inmovilizado, que refleja una incapacidad para ejecutar proyectos, a pesar de la necesidad de renovar infraestructuras.
  5. Desviación presupuestaria en transferencias a la Xunta, lo que indica falta de previsión.

El Ayuntamiento de A Coruña gastó 354 millones en 2025, pero la pregunta que deben hacerse los contribuyentes no es solo cuánto se gasta, sino en qué y con qué criterio. La transparencia no puede limitarse a publicar números; debe ir acompañada de explicaciones, evaluación de resultados y, sobre todo, de una gestión que ponga las necesidades de la ciudadanía por delante de las urgencias financieras o las ocurrencias propagandísticas.

Porque si algo demuestran estos datos es que, en A Coruña, gastar no es lo mismo que invertir. Y que, a veces, el precio de la gestión se paga con la paralización de la ciudad.