Estas fechas son para todos nosotros sinónimo de alegría, bullicio y celebración, pero para nuestras mascotas puede representar justo lo contrario.
La presencia de personas desconocidas en “su” casa, la ausencia de sus tutores por salidas festivas dejándolos solos y expuestos a un mayor ruido procedente de su entorno, el estruendo de los fuegos artificiales y demás pirotecnia, o la luminosidad excesiva pueden generarles situaciones de miedo, estrés o ansiedad que se manifiestan en taquicardias, reacciones fisiológicas incontroladas, crisis de ansiedad, huidas, desorientación, conductas de ocultamiento y, en aquellos que sufren de alguna dolencia cardíaca, graves e irreparables consecuencias.

Es necesario asumir que la sensibilidad auditiva de perros y gatos es mucho mayor que la de los humanos, y esa característica los hace enormemente vulnerables a los sonidos intensos; para ellos el estallido de los fuegos artificiales supone una amenaza, algo desconocido imposible de identificar con su vida diaria.
Para contribuir a protegerlos de estas situaciones es imprescindible crear un lugar seguro en casa donde cuenten con su cama y sus juguetes, un entorno familiar en el que nos aseguremos de evitar posibles rutas de escape, lo que en ningún caso debe conducir a dejarlos atados, algo que conllevaría un plus de ansiedad, cuando no de maltrato. No se trata de encerrar al perro o gato, que debe tener acceso libre al resto de la casa, sino que cuente con su lugar seguro al que acudir en caso de que sienta miedo y para ello debe acostumbrárseles a que vayan allí con premios o comidas especiales, que lo identifiquen como algo positivo y no como un castigo; una habitación donde el tutor debe jugar un papel de soporte emocional, jugando con la mascota o sencillamente estando a su lado.
Ante la presencia de extraños en casa es imprescindible el respeto al espacio de nuestras mascotas, no hay que olvidar que perros y gatos son por instinto muy territoriales, por lo que si rehúyen a los recién llegados no se les debe forzar a estar en la misma habitación, a que tengan conductas amables o forzar a ser acariciados o abrazados; en caso de que optasen por esconderse nunca debe forzase su salida del escondite elegido.
En el caso de que se queden solos o comiencen los ruidos pirotécnicos, las posibles situaciones adversas pueden paliarse además con música relajante o el uso de sonidos ambientales familiares (radio o televisión).
Existen técnicas de desensibilización gradual y refuerzo positivo que conllevan una preparación en el tiempo y para las que nadie mejor que un adiestrador canino (en el caso de los perros) para dejarnos aconsejar.
El uso de medicamentos para reducir la ansiedad o controlar el miedo debe estar siempre supervisado por un veterinario; lo que nunca debe hacerse es recurrir a la automedicación sedante o relajante pues las consecuencias de hacerlo pueden ser muy peligrosas. Lo que no reviste peligro es la utilización de difusores con feromonas relajantes que puedes encontrar en clínicas veterinarias y tiendas especializadas.
Otra recomendación en el caso de que vayas a salir de casa es evitar despedidas exageradas puesto que perros y gatos perciben el estado emocional de sus tutores, por lo que una actitud serena y previsible resulta más tranquilizadora, ellos detectan nuestros gestos de tensión, ansiedad o culpa y eso no contribuye a su bienestar emocional.
Y por último nunca está demás dejarles puestos, además del obligatorio chip, una identificación a través de una plaquita en el collar con datos actualizados del contacto por si, a pesar de las medidas antes descritas, acabaran escapándose, de esta manera siempre será más fácil encontrarlos.
Ahhh!!, y aunque pienses que la Navidad también debe llegar a sus cuencos, nada más lejos, si quieres hacerles partícipes de los buenos sentimientos navideños, mímales, dale un extra de comida natural adaptada a sus necesidades o una chuche, pero no olvides que el mejor regalo de Navidad para tu mascota eres tú.

