Aunque pueda no parecerlo, estamos a las puertas de la primavera, o lo que es lo mismo: días más largos, temperaturas más altas, prolongados paseos, cambios de rutina, visitas al campo…lo que puede suponer la aparición de algunas molestias o peligros para nuestros peludos, algo ante lo que debemos estar preparados.
Al igual que nos pasa a las personas, nuestros amigos peludos también pueden sufrir alergia y verse afectados por el polen, el moho, el césped recién cortado u otros alérgenos, provocándoles síntomas como el lagrimeo, los estornudos, tos leve, irritación de la piel con el consiguiente rascado o lamidos excesivos de patas y/o cola, así como cambios de comportamiento (inquietud, insomnio o rechazo a los mimos).
Otro “regalo” que nos hace la primavera es la intensificación de la actividad de insectos: pulgas, garrapatas y mosquitos campan a sus anchas en esta época del año y, por tanto, sus picaduras pueden convertirse en un auténtico martirio para nuestras mascotas, además de constituir un serio peligro para su vida (leishmaniosis, ehrlichiosis o la enfermedad de Lyme), por lo que debemos estar muy atentos a síntomas como diarreas, hemorragias nasales, vómitos, etc. La prevención de parásitos en nuestras mascotas debe convertirse en una prioridad y ello incluye el uso de pipetas, pastillas, champús específicos, collares especiales, etc que nadie mejor que nuestro veterinario podrá recomendar.
Por otro lado, tanto en primavera como en otoño nuestras mascotas hacen su muda de pelo por lo que es fundamental establecer una rutina de higiene y cepillado más frecuentes, siendo mejor hacerlo de forma diaria, contribuyendo a eliminar el pelo muerto; aprovecha también para limpiar sus patas, especialmente las almohadillas con un paño húmedo al regresar de cada paseo para eliminar restos de polen o suciedad; revisa sus ojos comprobando que no presenten legañas y que sus oídos no desprendan un fuerte olor; baña a tu mascota sólo cuando sea necesario, utilizando champús hipoalergénicos o con ingredientes calmantes; y no te olvides nunca de revisar la parte interior del pecho o tras las orejas, cualquier rincón que pueda albergar humedad o una presencia indeseada.
Precisamente por ello es más que recomendable que compruebes si trae alguna molesta espiga adherida al pelaje (auténticamente perniciosa para mucosas) y si no eres capaz de retirársela acude de inmediato al veterinario para que se la extraiga; y por supuesto, ojo a las zonas con pinos y a las temidas procesionarias que pasean por su entorno, un auténtico peligro para nuestros perros.
Principio del formulario
A nivel hormonal, también pueden experimentar cambios relacionados con su ciclo reproductivo, especialmente si no están esterilizados; y a nivel sensorial puede aumentar su sensibilidad a estímulos del exterior, como ruidos, nuevos olores y la presencia de otros animales, lo que puede afectar a su comportamiento, especialmente si tienen tendencia a la ansiedad.
Finalmente, no olvides mantener limpios aquellos lugares donde hace su vida diaria en casa: camas, mantas y sofás, para reducir la acumulación de pelo suelto y de posibles alérgenos; no dudes en aspirar esos sitios con frecuencia, lavar las mantas y camas de tu mascota con agua caliente como único modo de eliminar larvas o pulgas.
Y si las personas sufrimos cambios en el apetito y hasta en nuestra energía al llegar esta época del año (astenia primaveral), nuestros peludos no se quedan atrás, por ello es importante vigilar su aporte nutricional, cuánto come y si es lo más indicado para esta fase del año; si adviertes algún cambio, o sencillamente quieres darle un mayor refuerzo nutricional, consulta con tu veterinario la idoneidad de incluir en su dieta, comida húmeda o suplementos ricos en ácidos grasos omega 3 y 6 que fortalecen la salud de su piel y pelo, y contribuyen a reducir cualquier posible inflamación, así como vitaminas o minerales, incluso probióticos para su buen estado intestinal.
Seguramente la primavera sea un buen momento para hacerle una revisión general de salud a tu peludo; pero también desde casa con gestos sencillos, atención y cariño podemos contribuir a mejorar su bienestar y compartir así más momentos de alegría y tranquilidad para todos; no se trata de privarles de las maravillas naturales que nos aporta la primavera sino de que disfruten de ellas con más seguridad.

