El Concello de A Coruña ha puesto el foco en el descenso de la criminalidad convencional en 2025, que cae un 5,7% respecto a 2024. Sin embargo, una lectura detallada de la estadística del Ministerio del Interior muestra que esa bajada se explica casi exclusivamente por la reducción de los hurtos. Sin ese dato, la criminalidad convencional no bajaría: subiría ligeramente.
La cifra existe y es real: la criminalidad convencional pasa de 10.245 hechos en 2024 a 9.664 en 2025, es decir, 581 delitos menos. A simple vista, el dato permite al gobierno local defender una mejora de la seguridad en la ciudad.
Pero cuando se analiza la tabla en detalle, la imagen se vuelve bastante menos cómoda.
El peso de los hurtos en la bajada es decisivo
El apartado de hurtos pasa de 4.142 casos en 2024 a 3.507 en 2025. Son 635 hurtos menos en un solo año.
Ese dato no solo explica buena parte de la bajada de la criminalidad convencional: la explica entera y aún más.
¿Por qué? Porque la criminalidad convencional desciende en total 581 casos, pero los hurtos caen 635. Eso significa que la reducción de hurtos representa más del 109% de toda la bajada de la criminalidad convencional.
Traducido: si los hurtos se hubiesen mantenido estables, la criminalidad convencional no habría bajado, sino que habría subido en 54 casos.
Es decir, el relato del descenso general se sostiene casi por completo sobre una sola categoría.
Lo que baja, lo que sube y lo que cambia el relato
Es verdad que no solo descienden los hurtos. También bajan:
- los robos con violencia e intimidación, de 267 a 218 (-18,4%)
- los robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones, de 457 a 425 (-7%)
- las sustracciones de vehículos, de 64 a 38 (-40,6%)
Son datos positivos y sería absurdo negarlo.
Pero al mismo tiempo, otras categorías crecen con mucha intensidad y son precisamente las que más afectan a la percepción de inseguridad de la ciudadanía.
Suben, por ejemplo:
- los delitos graves y menos graves de lesiones y riña tumultuaria, de 91 a 150 (+64,8%)
- los delitos contra la libertad sexual, de 62 a 102 (+64,5%)
- las agresiones sexuales con penetración, de 9 a 24 (+166,7%)
- el tráfico de drogas, de 38 a 45 (+18,4%)
Por tanto, el mensaje de “baja la criminalidad” puede ser estadísticamente correcto en una lectura agregada, pero resulta bastante más discutible cuando se entra en la composición real de esa bajada.
El dato global tampoco invita al triunfalismo
La estadística general tampoco acompaña del todo el tono triunfal.
Las infracciones penales totales pasan de 12.458 a 12.335, lo que supone una caída de apenas 123 casos, un 1% menos.
Es decir, la bajada total de la criminalidad en A Coruña no es del 5,7%, sino del 1%. El 5,7% corresponde únicamente a la criminalidad convencional.
Y aquí aparece otro factor importante: la cibercriminalidad.
En 2025 pasa de 2.213 a 2.671 infracciones, es decir, 458 casos más, con un incremento del 20,7%. Dentro de ese bloque, las estafas informáticas suben de 1.911 a 2.285 (+19,6%).
Esto significa que buena parte de la mejora en criminalidad convencional queda neutralizada por el crecimiento del delito digital.
Menos hurtos, pero más delitos que preocupan más
Aquí está probablemente la clave política y social del asunto.
No todos los delitos pesan igual en la percepción ciudadana. Una bajada fuerte de hurtos mejora la estadística, sí, pero no necesariamente rebaja la preocupación social si al mismo tiempo aumentan los delitos sexuales, las lesiones o los problemas vinculados al tráfico de drogas.
De hecho, esa es una de las razones por las que muchas veces la sensación en la calle no coincide con el titular institucional.
Ya lo analizábamos recientemente en nuestro artículo sobre la inseguridad percibida en A Coruña y la evolución de la criminalidad
Porque una ciudad puede mejorar en un indicador concreto y, aun así, generar más inquietud entre vecinos si crecen precisamente los delitos que más impacto tienen en la vida cotidiana.
Un dato real, pero una lectura interesada
El Concello no miente al destacar que la criminalidad convencional baja un 5,7%. El dato está en la tabla y es oficial.
Lo que ocurre es que esa lectura, presentada sin contexto, puede llevar a una conclusión demasiado optimista.
La bajada descansa casi exclusivamente en la caída de los hurtos. Sin ese apartado, no habría descenso. Y mientras los hurtos bajan, crecen con fuerza otros delitos mucho más sensibles socialmente.
Por eso, más que hablar de una mejora rotunda de la seguridad, quizá el dato invite a una lectura más prudente: A Coruña reduce una parte muy concreta de su criminalidad, pero sigue teniendo señales de alerta en otras áreas que pesan mucho más en la percepción ciudadana.

