Estamos a las puertas de emprender el primer periodo vacacional del año, Semana Santa, momento en el que nos asalta la duda de qué hacer con nuestros peludos.
Lo primero que hay que preguntarse antes de tomar una decisión es si preferimosque nos acompañe porque lo consideramos familia y queremos seguir disfrutando de su compañía en nuestro tiempo de descanso, o lo hacemos por miedo a que se sienta abandonado, lo que viene siendo nuestro sentimiento de culpa; y lo segundo a lo que hay que responder es qué es lo que más le conviene a él o ella.
Desde aquí intentaremoscontribuir modestamente a aclarar esa situación.
Si tienes la suerte de que tus padres, amigos o familiares vivan cerca, estén acostumbrados y dispuestos a cuidar de su “familiar de cuatro patas”, sin duda estarás ante la mejor opción posible: las mascotas no se moverán del entorno que le es conocido, respetarán sus rutinas diarias y tendrán la compañía y atención de personas cercanas.Además, te facilitarán vía cámara de móvil u ordenador la situación de él o ella cada vez que sientas “morriña”.
Otra posible solución es contar con un dogsitter (cuidador) que lo puede atender en su propia casa o en la tuya, dependiendo del nivel de confianza existente entre las tres partes; lo ideal es lo segundo por el mantenimiento de rutinas y entornos, pero para llegar a esta alternativa debe existir un período de habituación previo entre cuidador y mascota.
También podemos contratar una estancia en hoteles caninos; estos alojamientos suelen contar con habitaciones individuales, espacios verdes, de juego y socialización, piscina, calefacción o aire acondicionado, atención veterinaria, contacto constante con los dueños facilitándole que vean imágenes en directo, etc…Lo que vienen siendo unas vacaciones a lo grande.
Si finalmente decides llevártelo contigo debes tener en cuenta una serie de consejos. Si para llegar a tu destino vacacional necesitas emprender un viaje en coche, en caso de que no lo hayas acostumbrado a viajar en él desde pequeño (y a que no identifique coche con visita al veterinario)para muchos perros subirse al vehículo legenera un plus de estrés o ansiedad, por lo cual es más que recomendable habituarlo con anterioridad a subir y bajar del coche o hacer pequeños trayectos a sitios cercanos. Si en el camino observas que jadea, que tiene movimientos intensos, llantos o vómitos descarta el “mareo” y acepta que estás ante un síntoma emocional de ansiedad que no se cura con una pastilla. Por eso la preparación para los viajes debe comenzar gradualmente mucho antes del trayecto, para que tu mascota asocie el coche a experienciasagradables.
En el caso específico de los gatos es importante recalcar que una mayoría de especialistas aseguran que no disfrutan en absoluto de los viajes y que les horrorizan los nuevos entornos; por otro lado, mientras al perro, en tu lugar de destino, podrás sacarlo a realizar actividades contigo, al gato lo mantendrás mucho tiempo en un entorno sin ti que le resulta absolutamente extraño, entonces ¿disfruta? Es muy probable que tu gato prefiera quedarse en casa con alguien de confianza antes que emprender un viaje que le provoque malestar y ansiedad.
En cualquier caso, no olvides en estos viajes llevarles objetos que les resulten familiares: rascadores, juguetes, su cama, su manta, su comedero, etc.
Y por supuesto tampoco olvides al proyectar tus vacaciones no cargar la agenda de actividades, averiguar si los alojamientos son petfriendly y en qué condiciones prestan ese servicio, y si los lugares que pretendes visitar tienen acceso para mascotas (restaurantes, atracciones turísticas, parajes naturales protegidos, etc),zonas tranquilas y apropiadas a sus necesidades, exentas de ruidos o sobrecarga ambiental.
Las cifras demuestran que cada vez más nos inclinamos por viajar acompañados de nuestras mascotas, sólo el pasado año las búsquedas de alojamientos con admisión de mascotas en las principales operadoras superaron de largo los siete millones.
Si el viaje supone subirse a un tren, avión o barco, infórmate muy bien de las condiciones del viaje (si puede ir contigo o no en cabina, si debe permanecer dentro del transportín, si basta con llevarlo con arnés y su propio cojín, etc.) y no olvides que los lugares de trasiego (espera o embarque) tienen mucho ruido, no son acogedores y la permanencia en ellos puede estresar mucho a tu mascota.
Debes tener especial cuidado si viajas con animales de edad avanzada o patologías respiratorias o de otro tipo, y no olvidarte jamás de llevar su cartilla veterinaria actualizada en vacunación, chip y desparasitación.Durante el trayecto las comidas deben ser ligeras, la hidratación constante y los paseos habituales, con una buena dosis de olfateo que les tranquilice, respetando sus horas de sueño y descanso.
Una vez en el coche (o en otro medio de transporte) debes sujetarlo bien, por tu seguridad y la de tu peludo, siguiendo siempre las instrucciones de la DGT: la sujeción hay que hacerla por el arnés y NUNCA por un collar; si es pequeño y lo tolera bien puede ir situado en el transportín o sobre unos cojines especiales, todo ello fijado al asiento por unos anclajes específicos para ello y por supuesto no debes colocar más objetos sueltos a su alrededor.
Los humanos no somos ajenos a la ansiedad, la tensión, las prisas y el ajetreo que supone emprender un viaje de vacaciones, y tu mascota percibe todas esas sensaciones negativas, generándole así un estrés añadido. Así que sí os vais juntos a pasar días de descanso y evasión, hay que relajarse y disfrutar de toda la aventura desde el primer momento.

