23/04/2026

Inés Rey, la única alcaldesa condenada por transfuguismo, ahora da lecciones de ética en Lugo

La regidora coruñesa, sentenciada en firme por el Tribunal Supremo, olvida su propio historial y moviliza a su militancia para «defender la democracia» en Lugo mientras arrastra condenas de transfuguismo y  por vulnerar derechos fundamentales

Hay hechos que retratan más que mil discursos. Y el espectáculo al que asistimos estos días desde el gobierno local de Inés Rey supera cualquier límite de la coherencia política. La única alcaldesa de una ciudad gallega con una sentencia firme por transfuguismo –sí, lean bien, TRANSFUGUISMO– tiene la osadía de erigirse en adalid de la ética democrática y llamar a la militancia coruñesa a manifestarse en Lugo.

¿Amnesia selectiva? ¿Descaro? ¿O simplemente la certeza de que a los ciudadanos se les puede tomar por tontos?

Un precedente incómodo que Inés Rey prefiere enterrar

Volvamos a los hechos, porque la memoria es ingrata para quienes pretenden reescribir la historia. Entre 2019 y 2023, el gobierno de Inés Rey acumuló un triste récord: múltiples crisis de gobierno, cambios compulsivos en la Junta Local y, como guinda, la inclusión en el equipo de gobierno de Mónica Martínez, concejala de Ciudadanos.

La fórmula fue burda: gobernando en minoría y siendo la segunda fuerza del pleno, Rey evitó un pacto de gobierno convencional e incorporó a la edil de Cs como concejala de Deportes en septiembre de 2020. Su defensa fue tan previsible como vacía: «No es una incorporación fuera de la ley y no es un caso de transfuguismo».

La Justicia, ese estorbo para ciertos políticos, dijo todo lo contrario. El Tribunal Supremo, sin atenuantes, condenó el nombramiento. Y no fue el único varapalo judicial: también fue condenada por impedir el debate de enmiendas, vulnerando los derechos fundamentales de los concejales de la oposición.

Pero claro, eso son «detalles» que no encajan en el relato de víctima que ahora pretende construir el PSOE coruñés.

De Coruña a Lugo: el circo se traslada

Ahora, esta misma alcaldesa –sentenciada, insisto, por transfuguismo– se apresura a defender al alcalde de Lugo, Miguel Fernández. Un señor que ni siquiera se presentó como candidato a la alcaldía en 2023 en Lugo. La candidata socialista fue Lara Méndez, que abandonó el cargo a los siete meses para ocupar un puesto en el Parlamento gallego. Pero eso, al parecer, es irrelevante.

El mensaje interno del PSOE coruñés no deja lugar a dudas: «A alcaldesa e secretaria xeral da agrupación coruñesa, Inés Rey, asistirá á concentración e anima a todas aquelas persoas que poidan sumarse, reforzando así o apoio colectivo».

¿Apoyo colectivo? ¿O más bien una operación de maquillaje para desviar la atención de sus propios problemas judiciales?

Militantes de alquiler: así se «defiende la democracia»

Lo más sangrante de esta convocatoria es el cinismo logístico. El partido ofrece transporte organizado: «En función do número de persoas interesadas, organizaremos o desprazamento para facilitar a asistencia». Es decir, importan militantes coruñeses para que hagan bulto en Lugo. Los vecinos de la ciudad amurallada, esos a los que dicen defender, parecen sobrar.

Esta estrategia de sustituir la ciudadanía local por militantes aleccionados es tan patética como reveladora. No importa la legitimidad de la protesta, importa la foto. No importa el fondo, importa la forma. No importa Lugo, importa tapar los problemas internos del PSOE coruñés.

Doble rasero y memoria de pez

La insistencia en defender «los valores democráticos» resulta grotesca viniendo de quien viene. Porque Inés Rey no solo arrastra la sentencia por transfuguismo. También olvida –o prefiere olvidar– la reciente sentencia del Tribunal Constitucional que devolvió a todos los concejales la capacidad de votar en mociones de censura.

Un detalle menor: el PSdeG-PSOE, de la mano del BNG, ya aplicó esta doctrina en Noia hace apenas unas semanas. Y allí, casualmente, el número dos de Inés Rey fue concejal en tiempos no muy lejanos. Pero eso no debe preocuparnos, supongo.

Lo más grave: según informaciones de hace apenas unos días, la sentencia firme contra el acto de transfuguismo del gobierno de Inés Rey aún no ha sido cumplida en su totalidad. Es decir, no solo fue condenada, sino que además incumple.

Trump a la coruñesa: política exterior para esconder los problemas de casa

Lo que estamos presenciando no es más que una burda imitación de las tácticas distractorias de Trump. Inés Rey, incapaz de gestionar sus propios escándalos judiciales y las heridas internas de su agrupación, inventa un enemigo exterior en Lugo para movilizar a sus bases.

Problemas en A Coruña: sentencias firmes, incumplimientos, crisis de gobierno. Solución: organicemos un autobús a Lugo y gritemos muy fuerte.

La pregunta que deberían hacerse los militantes socialistas coruñeses es sencilla: si su líder no ha sido capaz de gobernar su propia casa sin ser condenada por transfuguismo, ¿qué legitimidad moral tiene para dar lecciones en la ajena?

Incoherencia o descaro

No hay término medio. Lo que demuestra Inés Rey no es un olvido inocente de su pasado judicial. Es un ejercicio de cinismo absoluto, de manipulación de la militancia y de desprecio a la inteligencia de los ciudadanos.

La única alcaldesa gallega con una sentencia firme por transfuguismo no debería estar liderando manifestaciones sobre ética democrática. Debería estar cumpliendo su condena y dedicándose a resolver los problemas de su ciudad, que no son pocos.

Pero claro, para eso habría que tener memoria. Y coherencia. Y vergüenza política. Tres atributos que, a la vista de los hechos, brillan por su ausencia en la plaza de María Pita.

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