El gobierno local presume de «salud económica» mientras incumple estabilidad, regla de gasto y saldo financiero, y deja sin financiar la humanización de barrios, el hospital del CHUAC, la vivienda pública del Ofimático y la Cidade das TIC
Una narrativa oficial que no resiste los números
Cada comparecencia del concejal de Economía, Lage Tuñas, repite el mismo mantra: el Ayuntamiento de A Coruña goza de buena salud económica. El argumento estrella es el cumplimiento del periodo medio de pago a proveedores. Pero ese indicador se calcula desde la entrada de la factura en el registro contable, no desde que la factura se registra efectivamente. Es decir, se mide lo que conviene medir, no lo que refleja la realidad de las cuentas municipales.
Porque la realidad, cuando se mira sin filtros, muestra tres incumplimientos que el gobierno local prefiere no mencionar:
- Incumplimiento de la estabilidad presupuestaria. El ayuntamiento no cierra sus cuentas dentro del marco que exige la normativa.
- Saldo financiero negativo. La capacidad de financiación municipal no cuadra con el relato de solvencia.
- Incumplimiento de la regla de gasto. El gasto comprometido supera el techo permitido, lo que estrecha el margen de maniobra año tras año.
Tres incumplimientos. Tres evidencias. Y ninguna de ellas aparece en los titulares que el gobierno municipal dedica a su «gestión económica ejemplar».
El presupuesto «histórico» y la inversión que no existe
Como en ejercicios anteriores, el presupuesto de 2026 se presentó con cifras récord. Un total que supera los 370 millones de euros y que, sobre el papel, promete transformar la ciudad. Pero hay un detalle que el gobierno omite sistemáticamente: la mayor parte de las inversiones no está financiada.
De los 57.775.095,56 € consignados como inversiones, 40.380.338,19 € dependen de un préstamo que aún no se ha solicitado. Solo 5.879.997,76 € proceden de recursos propios, una cantidad ridícula dentro de un presupuesto de más de 370 millones. El resto se confía a aportaciones de otras administraciones.
Y aquí está la gran mentira: estamos a finales de octubre de 2026. El ejercicio está a punto de cerrarse. Y del préstamo, nada se sabe. Ninguna solicitud, ninguna operación formalizada, ningún calendario. Las promesas de inversión se acumulan en el cajón de los anuncios mientras la ciudad espera obras que no llegan.
Las causas posibles: o no había intención, o las cuentas no son tan buenas
¿Por qué no se ha pedido el préstamo? Caben dos explicaciones, y ninguna deja bien al gobierno municipal:
- O nunca hubo intención real de ejecutar esas inversiones. Es decir, se anunciaron para engrosar el titular de «presupuesto histórico» sin voluntad de cumplirlas.
- O la situación real de las cuentas municipales no permite asumir nueva deuda. Lo que contradiría frontalmente el relato de «buena salud económica» que Lage Tuñas repite en cada comparecencia.
En cualquiera de los dos escenarios, el resultado es el mismo: un incumplimiento presupuestario que, por su magnitud, apunta a ser histórico. Paradójicamente, «histórico» es el adjetivo que el gobierno usa para cada presupuesto que presenta. Pero la historia que se escribirá al cierre del ejercicio será la de las inversiones no ejecutadas.
Las inversiones afectadas de mayor importe
El préstamo fantasma no afecta a partidas menores. Afecta a proyectos estratégicos que el gobierno ha vendido como prioridades:
- Plan de humanización de barrios 2025-2027. Dependen del préstamo 5 millones de euros. Sin la operación, el plan queda en papel mojado.
- Nuevas dotaciones y equipamientos públicos. Esperando el préstamo para cubrir 4.200.000 €. Equipamientos que los vecinos siguen esperando.
- Convenio Xunta–Concello para el nuevo hospital del CHUAC. La aportación municipal asciende a 4.200.000 €, mientras Inés Rey habla de retrasos ajenos. El retraso, en realidad, tiene nombre propio: la falta de financiación municipal.
- Edificio de VPP en Ofimático (financiado parcialmente por PRTR Next Generation EU). La única apuesta municipal de vivienda pública —y adoptada por acuerdo judicial— espera 2.985.209,03 € del préstamo de este año. Es decir, la vivienda pública depende de un crédito que no se ha pedido.
- Convenio con la UDC para el proyecto Cidade das TIC. El gran proyecto electoral de 2023 tiene pendientes 3,5 millones de euros de préstamo. Una promesa de campaña sin respaldo financiero.
- Presupuestos participativos 2026. El total de 2.600.000 € está pendiente de presupuesto. Se habla de aprobar proyectos, pero queda la duda de cómo se van a financiar. O, como dice el refrán, qué santo se desviste para vestir a otro.
El relato se cae
El gobierno de Inés Rey ha construido su discurso económico sobre tres patas: el periodo medio de pago, el adjetivo «histórico» y la promesa de inversiones récord. Las tres se sostienen mal:
- El periodo medio de pago se calcula con un criterio que maquilla la realidad.
- Lo «histórico» no es la inversión, sino el incumplimiento.
- Y las inversiones dependen de un préstamo que, a finales de octubre, sigue sin existir.
Mientras tanto, la ciudad acumula proyectos anunciados y obras pendientes. Los barrios esperan su humanización. Los vecinos esperan equipamientos. El CHUAC espera accesos. El Ofimático espera vivienda pública. La UDC espera la Cidade das TIC. Y los presupuestos participativos esperan una financiación que nadie explica.
El presupuesto de 2026 no es un presupuesto histórico. Es un catálogo de intenciones sin respaldo financiero. Y la gran mentira no es una partida contable: es haber hecho creer a los coruñeses que la ciudad iba a transformarse cuando, en realidad, lo único que se ha transformado es la habilidad del gobierno para vender humo con cifras de varios dígitos.

