21/04/2026

La alcaldesa socialista intentó blindar a Isabel Pardo de Vera -ex de Ábalos y vinculada al ‘caso Koldo’- para dirigir un plan estratégico fantasma, mientras su marido impulsaba macroproyectos inmobiliarios

Inés Rey y su “operación mano negra”: colocaba a una imputada mientras acusaba de machismo a quienes lo denunciaban

El desembarco de una imputada en A Coruña

Cuando Inés Rey (PSOE) presentó en abril de 2023 a Isabel Pardo de Vera como directora del *Plan Estratégico A Coruña 2030-2050*, lo hizo con un discurso grandilocuente sobre modernidad y progreso. Pero lo que realmente estaba haciendo era introducir en el Ayuntamiento a una figura clave en una de las mayores tramas de corrupción del PSOE.

Pardo de Vera, exsecretaria de Estado de Transportes y expresidenta de Adif, no solo había dimitido por el escándalo de los trenes que no cabían en los túneles (un error que costó millones a las arcas públicas), sino que ya entonces estaba vinculada a la trama de José Luis Ábalos y su asesor Koldo García, hoy imputada por malversación, cohecho, tráfico de influencias, prevaricación y pertenencia a organización criminal..

El marido promotor: el negocio inmobiliario detrás del fichaje

Lo que Inés Rey no contó es que el marido de Pardo de Vera, Juan Álvarez, es uno de los principales promotores urbanísticos de Galicia. Álvarez está al frente de la macrourbanización de Visma, un proyecto faraónico de casi 500.000 metros cuadrados que ha levantado protestas por sus rascacielos de hasta 20 plantas en una zona residencial.

Pero hay más: Álvarez ya estuvo implicado en otro escándalo en Santiago, donde su empresa, el Grupo Arial, construyó viviendas de lujo en terrenos de ADIF (la empresa pública que presidía su mujer). Esos terrenos, expropiados para uso ferroviario, fueron vendidos en una subasta amañada que quedó desierta antes de ser adjudicados de forma opaca.

Ginkgo Advisor: el fondo fantasma de As Xubias

Poco después de su fichaje, salió a la luz que Pardo de Vera había sido representante en Asturias del fondo suizo Ginkgo Advisor, que había comprado 25.000 m² en As Xubias para un megaproyecto urbanístico. Lo curioso es que, pese a prometer 400 millones de inversión, su filial española solo contaba con 3.001 euros en el banco.

¿Era el *Plan Estratégico 2030-2050* una tapadera para favorecer operaciones inmobiliarias? Todo apunta a que sí.

Las dos obras millonarias bajo sospecha

Los únicos grandes proyectos del Gobierno en A Coruña están vinculados a Pardo de Vera y Javier Herrero:

  • El acceso ferroviario a Punta Langosteira (123,5 millones)
  • Adjudicado a una UTE (Sacyr, Cavosa, Taboada Ramos) cuando Pardo de Vera era secretaria de Estado.
  • Coincide con la visita de Ábalos a A Coruña en 2020, donde se alojó con Koldo García y el hermano de otro imputado, Juan Carlos Aldama.
  • La ampliación de la avenida Alfonso Molina
    • Licitada bajo su mandato, con la complicidad de Javier Herrero, exdirector de Carreteras, también investigado.

La cortina de humo del machismo

Cuando la prensa destapó los vínculos de Pardo de Vera con la trama de Ábalos, Inés Rey no dudó en acusar a la oposición de machismo, intentando convertir un escándalo de corrupción en un debate sobre igualdad. Pero los hechos eran incontestables:

  • No hubo concurso público para el puesto de Pardo de Vera.
  • El Plan Estratégico nunca se materializó, demostrando que era un pretexto para colocar a una aliada.
  • Según fuentes, Lage Tuñas viajó repetidamente a Madrid para reunirse con ella antes de su nombramiento.

La opacidad como norma: los contratos ocultos de la pandemia

Mientras la trama de las mascarillas corruptas salpica a Pardo de Vera (en sus registros se hallaron documentos sobre compras), el gobierno de Inés Rey sigue ocultando los contratos de emergencia de la COVID-19, incumpliendo la ley de transparencia.

¿Quién protege a Inés Rey?

Inés Rey no solo apostó por una imputada, sino que intentó manipular la narrativa para esconderlo. Ahora, mientras el PSOE estatal se desmarca de Ábalos, ella sigue sin dar explicaciones, refugiándose en la presunción de inocencia que nunca aplica a sus rivales.

La pregunta no es solo cuánto durará esta farsa, sino quién está permitiendo que A Coruña sea presuntamente el patio trasero de una trama de corrupción.

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