El Ayuntamiento aprueba un presupuesto de récord en inversiones para 2026 que es «humo financiero» al no poder recurrir a la banca por su delicada salud económica. Proyectos clave como el suelo para el nuevo hospital, la humanización de barrios o la Ciudad TIC quedan en el alambre.
El Ayuntamiento de A Coruña acaba de aprobar un presupuesto para 2026 que contempla inversiones por valor de 57.775.095,56 euros. La cifra, que en cualquier otro contexto sería motivo de celebración, se ha convertido en un jarro de agua fría para los técnicos municipales y la oposición. El motivo: apenas 5,8 millones (el 10,18% del total) cuentan con financiación garantizada a través de recursos propios –impuestos y tasas–. El resto, casi 40,4 millones (un 69,89% ), depende de la contratación de nuevos préstamos bancarios.
El problema, según admiten fuentes municipales, es que el Concello no puede endeudarse más. Su paupérrima situación económica, sin precedentes en la historia de la ciudad, cierra la puerta a cualquier entidad financiera. «Nunca antes A Coruña había llegado a un punto tan límite en su capacidad de inversión. El resultado es una paralización prácticamente total», señalan desde el área de Economía.
A la desalentadora cifra de los préstamos se suman 950.000 euros en contribuciones especiales y 7,5 millones provenientes de subvenciones, cuotas de urbanización y venta de patrimonio. Partidas, todas ellas, sometidas a un elevadísimo grado de incertidumbre.
El agujero de los 12 millones: ajustes imposibles
El escenario se vuelve aún más dramático si se tiene en cuenta que el ayuntamiento debe aplicar recortes por valor de más de 12 millones de euros en el conjunto del presupuesto municipal. Dado que resulta extremadamente difícil reducir gastos en salarios (partida rígida) y en contratos fijos ya formalizados, la tijera afectará inevitablemente a esos míseros 5,8 millones de inversión con recursos propios. Es decir, ni siquiera el escaso 10% garantizado está a salvo.
Inversiones en claro riesgo: de bomberos a las playas
El desglose por áreas dibuja un panorama desolador. Decenas de proyectos quedarían en suspenso si no se formalizan los préstamos. Estos son los más relevantes:
Economía, Planificación y Urbanismo (casi 19 millones en peligro)
Esta es la gran sacrificada. Entre las inversiones que podrían desaparecer destacan:
- Suelo para el nuevo hospital: 4,22 millones de euros – un proyecto estratégico para la ciudad que quedaría en el aire.
- Nuevas dotaciones públicas: 4,2 millones.
- Convenio UDC Ciudad TIC: 3,5 millones – un golpe al ambicioso proyecto tecnológico.
- Presupuestos participativos 2026: 2,6 millones – las decisiones vecinales quedarían sin efecto.
- Vivienda de Protección Pública en Ofimático: casi 3 millones.
- Bibliotecas de Mesoiro (200.000 €) y Palavea (450.000 €).
Movilidad e infraestructuras (9,2 millones en el aire)
- Plan de humanización de barrios: 5 millones de euros – una de las grandes promesas del mandato.
- Plan de mejora de iluminación pública 2026-2028: 2 millones.
- Humanización de Os Mallos (471.447 €), Rúa Vizcaya (259.680 €) y Antonio Viñes (100.000 €).
- Proyecto piloto de seguridad en pasos de peatones (250.000 €) y carril bici en Avenida de Sardiñeira (120.000 €).
Deportes (2,56 millones paralizados)
- Plan de mejora de equipos deportivos en barrios: 2 millones de euros.
- Pista cubierta en Elviña (100.000 €) y mejora del pabellón de la Sagrada Familia (99.267 €).
Parques y Jardines (3,85 millones en suspenso)
- Plan de parques infantiles 2025-2030: 2 millones de euros.
- Plan de árboles urbanos 2025-2030: 500.000 €.
- Parque do Vixía (385.000 €), segunda fase del Parque del Observatorio (300.000 €) y plan de áreas caninas (300.000 €).
Servicios Sociales y Centros Cívicos (casi 1 millón)
- Plan de mejora de centros cívicos y equipos de bienestar social: 800.000 €.
Cultura (890.000 € en riesgo)
- Renovación de climatización de Domus y Acuario: 250.000 €.
- Reforma de la biblioteca de la Sagrada Familia: 155.039 €.
- Módulos expositivos de la Domus: 130.000 €.
Medio Ambiente y Playas (645.000 €)
- Reforma de la Cúpula de Monte San Pedro: 150.000 €.
- Mejora de unidades soterradas de residuos: 150.000 €.
- Limnímetros y caudalímetros: 180.000 €.
Informática (1,125 millones)
- Plataforma de servicios digitales: 932.940 € – un duro revés para la transformación digital.
- Adquisición de software: 167.059 €.
Educación e Innovación (706.914 €)
- Proyectos de inteligencia artificial para BiciCoruña (36.000 €) y movilidad intermodal (60.000 €).
- Mejora de la Tarjeta Millennium: 250.000 €.
Seguridad Ciudadana (188.106 €)
- Ampliación del edificio del parque de bomberos (47.551 €) y adquisición de un vehículo forestal (40.000 €).
Un escenario desolador
El resumen es demoledor: prácticamente la mayoría de las inversiones desaparecerán. A Coruña afronta la segunda mitad de 2026 sin capacidad de transformación urbana, con proyectos estratégicos paralizados y una ciudadanía que ve cómo las promesas electorales y los planes de humanización, equipamientos deportivos, parques infantiles y mejoras ambientales quedarán, previsiblemente, en papel mojado.
Además, fuentes de la oposición advierten de que algunos proyectos ya iniciados corren el riesgo de quedar a medias, lo que podría derivar en sobrecostes y problemas legales con las contratas.
La pregunta que ya resuena en los corrillos políticos y vecinales es clara: ¿quién asumirá la responsabilidad de llevar la ciudad a esta situación de bancarrota inversora sin precedentes?

