El grupo nacionalista denuncia que la empresa concesionaria redujo personal y ocultó limitaciones operativas, poniendo en riesgo tanto la navegación aérea como los servicios de emergencia
El BNG de Culleredo llevó al último Pleno Municipal una contundente advertencia sobre la situación de la torre de control del aeropuerto de Alvedro. Tras mantener una reunión con trabajadores del servicio de control aéreo, la formación nacionalista denunció una serie de incumplimientos por parte de la empresa concesionaria que, a su juicio, comprometen seriamente la seguridad de las operaciones y del entorno.
La principal denuncia se centra en la reducción de la plantilla. Según testimonian los trabajadores, la empresa redujo el equipo de controladores aéreos de 10 a 7 efectivos. Esta disminución de personal, unida a la falta de recursos, estaría provocando una situación de tensión constante para cubrir los servicios mínimos.
Pero lo más grave, según denuncian los nacionalistas, es la reiterada omisión por parte de la concesionaria de su obligación legal de emitir los NOTAM (Notice to Air Missions), que son las notificaciones oficiales que alertan a los pilotos y a las compañías sobre limitaciones operativas o servicios no disponibles en la infraestructura aeroportuaria. El BNG acusa a la empresa de «ocultar intencionadamente» estas deficiencias para maquillar su situación y evitar sanciones, priorizando los intereses económicos frente a la seguridad aérea.
La seguridad, por encima de los intereses económicos
Durante la defensa de la moción, el portavoz nacionalista, Tono Chouciño, fue rotundo al afirmar que «a seguridade dunha instalación como o aeroporto, máxime cando vai ver incrementado o seu tráfico co peche temporal por obras do aeroporto Rosalía de Castro – Lavacolla, non pode quedar condicionada polos intereses económicos dunha empresa privada, que reduce persoal para maximizar os seus beneficios. «. Chouciño hizo hincapié en el riesgo que esta situación supone no solo para la aviación civil, sino para el conjunto de la ciudadanía del entorno. «As persoas que vivimos ao redor do aeroporto soportamos innumerábeis molestias polo seu funcionamento. Que menos que o aeroporto dea un retorno social colaborando no funcionamento do servizo público de saúde», añadió.
La preocupación del BNG se incrementó al conocer, según fuentes del personal, que la propia concesionaria reconoció en sede judicial dificultades para hacer frente a sus obligaciones económicas y laborales. Esta falta de solvencia, advierten, podría constituir una infracción grave de la Ley 21/2003, de Seguridad Aérea, e incluso conllevar la retirada de la licencia de explotación del servicio.
Unanimidad política ante el cierre de Lavacolla
La situación adquiere una mayor relevancia debido al próximo incremento de tráfico que experimentará Alvedro. Con motivo del cierre temporal por obras de la pista del aeropuerto de Santiago-Rosalía de Castro, está previsto que Lavacolla derive parte de su actividad a la terminal de A Coruña. Este aumento de movimientos aéreos exige, según los nacionalistas, que la torre de control funcione con la máxima dotación y sin limitaciones ocultas.
Ante la gravedad de los hechos, la moción presentada por el BNG fue aprobada por unanimidad de todos los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento de Culleredo. El texto aprobado insta a AENA, como gestor aeroportuario, a abrir una investigación exhaustiva sobre la solvencia de la empresa concesionaria y a verificar que se cuenta con el personal necesario para un funcionamiento óptimo de la torre de control.
Además, se exige a la concesionaria que garantice la cobertura del servicio las 24 horas del día, haciendo especial hincapié en la necesidad de que esté plenamente operativa para atender los vuelos de emergencia médica y trasplantes de la Organización Nacional de Trasplantes, servicios vitales que no pueden verse afectados por una gestión deficitaria o por recortes de personal.

