11/05/2026

El BNG en A Coruña encara una sucesión compleja tras la salida de Jorquera

El histórico dirigente ferrolano deja la portavocía local, abriendo un proceso de relevo marcado por las tensiones internas y el equilibrio de poder con el PSOE de Inés Rey

La política municipal coruñesa afronta el final de una era. Francisco Jorquera, el rostro visible del BNG en la ciudad durante los últimos años, cierra su etapa como portavoz nacionalista en el Ayuntamiento, dejando tras de sí un legado de tres décadas de militancia y un vacío que ahora deberán llenar sus sucesores en un contexto especialmente delicado para las relaciones con el gobierno local socialista.

Natural de Ferrol, donde nació en agosto de 1961, Jorquera inició su trayectoria en el nacionalismo gallego con apenas 17 años, cuando en 1978 se incorporó al movimiento estudiantil ERGA (Estudiantes Revolucionarios Gallegos), donde militó hasta 1986. Su compromiso político le llevó también a la Asamblea Nacional-Popular Galega (ANPG), organización precursora del nacionalismo de izquierdas en Galicia, para convertirse después en 1982 en uno de los miembros fundadores del Bloque Nacionalista Galego junto a figuras como Xosé Manuel Beiras.

Durante sus más de tres décadas de militancia ininterrumpida, el dirigente ferrolano ha ocupado puestos orgánicos de relevancia, desde el Consejo Nacional hasta la coordinación de la Ejecutiva Nacional, pasando por su papel como coordinador del BNG en la alianza Galeuscat junto a CiU y PNV, defendiendo siempre el modelo de Estado plurinacional.

Su trayectoria institucional es igualmente extensa: senador por designación autonómica entre 2005 y 2008, diputado en el Congreso, candidato a la Presidencia de la Xunta en 2012 y portavoz parlamentario en el Parlamento de Galicia, antes de dar el salto a la política local como candidato a la Alcaldía de A Coruña en 2019 y 2023.

Un socio imprescindible para el PSOE

Durante estos dos mandatos, Jorquera se convirtió en un actor fundamental para la gobernabilidad de la ciudad. Su papel como socio imprescindible del gobierno minoritario de la socialista Inés Rey, aunque criticado desde sectores del propio nacionalismo, apoyo al ejecutivo local, incluso en temas muy controvertidos. El ahora saliente portavoz sostuvo el equilibrio en momentos clave, como la aprobación de los presupuestos municipales que ahora deberán ser objeto de revisión, y mantuvo una alianza extraoficial que, pese al previsible desgaste dentro de la izquierda coruñesa, nunca abandonó.

Esa posición de apoyo a las políticas económicas dirigidas por el concejal José Manuel Lage Tuñas ha generado no pocas quejas en el entorno del BNG, pero Jorquera se mantuvo firme en su estrategia hasta el final de su etapa como portavoz.

El complicado camino de los sucesores

La sucesión no será sencilla. El relevo se produce en un momento particularmente delicado, con la inminente publicación de los datos de déficit municipal, que previsiblemente requerirán modificaciones presupuestarias y pondrán a prueba la capacidad de la nueva portavocía para gestionar la relación con el PSOE.

Tres nombres emergen como principales candidatos a ocupar el puesto, en un proceso que refleja las tensiones internas entre las diferentes sensibilidades del Bloque:

Avia Veira parte como una de las opciones más sólidas. La actual número dos de la lista municipal cuenta con el aval de pertenecer a la UPG, la formación mayoritaria dentro del BNG coruñés. Su posición en la candidatura y el respaldo del partido la sitúan en una situación privilegiada, aunque deberá enfrentar un obstáculo significativo: su compañero de filas David Soto, también bien visto por la UPG y con el argumento a su favor de que Veira ya habría cumplido el máximo de mandatos que establece la regulación interna del BNG.

Mercedes Queixas representa la apuesta por cumplir los deseos de la portavoz nacional Ana Pontón, quien busca imprimir su sello en las agrupaciones locales. Sin embargo, su candidatura parte con la dificultad de no contar con el respaldo de la UPG, lo que en la correlación de fuerzas actual del nacionalismo coruñés se antoja como mínimo complicado.

David Soto, el recién llegado a los plenos municipales, completa el triángulo de aspirantes. Su perfil, también vinculado a la UPG, podría encontrar en la limitación de mandatos de Veira el argumento definitivo para emerger como la opción de consenso dentro de la formación mayoritaria.

El futuro de las relaciones con Inés Rey

Quien quiera que resulte elegido deberá definir inmediatamente el rumbo de las relaciones con el gobierno de Inés Rey. La duda sobre si se mantendrá la línea de colaboración extraoficial sostenida por Jorquera o si se producirá un giro hacia posiciones de mayor distancia marcará el primer tramo de la nueva portavocía.

La gestión del déficit municipal y la renegociación de los presupuestos serán la primera prueba de fuego para medir la capacidad del nuevo liderazgo y su disposición a continuar siendo el soporte del gobierno socialista o a redefinir el papel del BNG en la oposición.

La decisión, que se espera en las próximas semanas, no solo definirá el futuro inmediato del nacionalismo en A Coruña, sino también el equilibrio de poder en un ayuntamiento donde los votos del BNG han resultado determinantes en los últimos años.

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