22/08/2026

El cerco gallego alza la voz: una campaña para poner en el plato la riqueza escondida del mar

La iniciativa ‘Saborear o cerco con peixe de Acerga’ busca derribar mitos y animar a consumir desde la clásica sardina hasta la desconocida boga o la aguja

El mar no es monotemático, y la flota de cerco gallega tampoco. Lejos de la imagen de que este arte pesquero se reduce a capturar únicamente sardina o jurel, los barcos que faenan en las rías y costas gallegas devuelven cada jornada una auténtica cesta de la compra marina en la que caben más de 50 especies diferentes. Sin embargo, muchas de ellas siguen siendo grandes desconocidas para el consumidor medio. Para poner fin a esta paradoja, la Organización de Productores de Pesca de Cerco de Galicia (OPP-82 Acerga) ha puesto en marcha la campaña Saborear o cerco con peixe de Acerga, una iniciativa que busca no solo promocionar el consumo, sino rescatar del olvido a peces de gran valor nutricional que quedan a la sombra de los grandes clásicos.

La presentación oficial tuvo lugar esta misma semana en la lonja de Sada, en un acto que sirvió para ponerse manos a la obra. La propuesta de Acerga se centra en dos frentes: por un lado, reivindicar la calidad y frescura del pescado de cerco, y por otro, abrir la mente del consumidor a especies «menores» que, en realidad, son pequeñas joyas gastronómicas. La boga, la aguja, el sargo o la chopa pasan a ser los protagonistas de un relato que busca desbancar prejuicios y mostrar su versatilidad en la cocina.

«La pesca de cerco es una de las artes más representativas de nuestra tradición marinera», señalaron fuentes de la organización, que hicieron hincapié en la necesidad de que la sociedad conozca no solo el pescado que compra, sino todo el potencial que aún está por descubrir. La campaña incide en que muchas de estas capturas, por ser menos conocidas, acaban siendo infravaloradas en el mercado, cuando sus propiedades nutricionales—ricas en proteínas de alto valor biológico y ácidos grasos omega-3—las sitúan al mismo nivel que las más demandadas.

La estrategia de Saborear o cerco no se queda en un simple ejercicio de concienciación. La iniciativa pone el acento en la gastronomía, combinando recetas tradicionales con propuestas de cocina de autor para demostrar que estas especies no son una opción de segunda, sino una oportunidad para diversificar la dieta y apoyar a un sector que lucha contra la competencia de los productos importados. En este sentido, la campaña ya ha comenzado a recorrer mercados y espacios de hostelería para acercar al público degustaciones y demostraciones de cocina en directo.

Un sector con futuro y sostenible

La pesca de cerco gallega se caracteriza por su carácter artesanal y sostenible. Capturar más de 50 especies diferentes no es una casualidad; es un reflejo de la salud de los ecosistemas marinos y de la responsabilidad de una flota que realiza capturas selectivas y respeta los tiempos de reproducción. Sin embargo, la industria enfrenta el reto de educar al consumidor para que valore esa diversidad. La campaña de Acerga llega, precisamente, para tender ese puente entre el mar y la mesa, haciendo hincapié en que consumir estas especies es también un acto de responsabilidad y amor por el producto local.

El acto de Sada, además, sirvió para constatar la unidad del sector. La directora general de Desarrollo Pesquero, Ángeles V. Suárez, presente en la lonja, puso en valor la importancia de que los productores tomen la iniciativa en la promoción. «Este tipo de iniciativas son un ejemplo de cómo el trabajo conjunto entre los productores y la Administración puede generar valor añadido para todo el sector», destacó durante su intervención. La responsable autonómica reiteró el apoyo de la Consellería do Mar a la modernización y la promoción de la flota, recordando que detrás de cada captura hay familias marinera que mantienen viva la tradición y la vertebración del litoral gallego.

Con Saborear o cerco, la flota gallega no solo busca vender más pescado, sino vender mejor, explicando cada bocado y poniendo en valor el trabajo de quienes salen a navegar cada madrugada. El reto ahora es que el consumidor se atreva a pedir una boga en la pescadería o un sargo a la plancha. El mar ya ha puesto la mesa; ahora falta que la ciudadanía la saboree.