30/03/2026

El día que cuatros concejales se quedaron solos: la moción que cambió Noia cumple una década

Hoy se cumplen diez años de aquel 17 de febrero de 2016 en el que Noia vivió su primera moción de censura. Lo que ocurrió entonces en un polideportivo abarrotado no solo marcó un antes y un después en la política local, sino que sentó un precedente de inestabilidad que, una década después, vuelve a repetirse. En estos diez años, el Concello ha acumulado dos mociones de censura, unidas por un hilo invisible: el descontento, las alianzas rotas y, sobre todo, el peso de los concejales independientes y no adscritos como llave del poder

2016: El día que cuatro concejales se quedaron solos

Para entender la primera moción de censura de la historia democrática de Noia hay que viajar a la corporación surgida de las elecciones de 2015. Los resultados dibujaban un mapa fragmentado: PP (8 concejales), PSOE (4), Marea Cidadá (2), NO.I.A. (2) y BNG (1). El socialista Miguel Paz logró formar gobierno gracias a un pacto con los dos ediles de NO.I.A., pero la suma era frágil: únicamente 6 de los 17 concejales sostenían al ejecutivo .

Esa fragilidad se rompió a los pocos meses. Los independientes de NO.I.A. decidieron romper el pacto. Según apuntaron entonces fuentes locales, el malestar dentro de la formación se dirigía directamente hacia la figura del concejal socialista Lage Tuñas, considerado el «hombre fuerte» del gobierno de Paz y foco de las discrepancias . Acusaban al PSOE de una «nula gestión» y de falta de diálogo, justificando así su giro estratégico.

El Partido Popular, liderado por Santiago Freire y siendo la lista más votada, vio la oportunidad. El 5 de febrero de 2016, populares e independientes registraron una moción de censura. El ambiente ya estaba caldeado, y el pleno del día 17 hubo de trasladarse al pabellón polideportivo municipal para acoger a los cientos de vecinos que abarrotaron la instalación. La tensión era máxima: vítores, gritos  y un concejal de Marea pidiendo respeto desde la presidencia .

La moción prosperó con los 10 votos a favor de PP y NO.I.A. El PSOE, Marea y BNG votaron en contra. Miguel Paz abandonaba la alcaldía «triste y dolido», pero con la «conciencia tranquila». Santiago Freire recuperaba el bastón de mando para el PP, iniciando un ciclo de nueve años de gobierno.

2025: La ‘vendetta’ constitucional y el regreso del PSOE

La historia dio un vuelco casi una década después. En las elecciones de 2023, el PP volvió a ser la fuerza más votada (7 concejales), y reeditó su pacto con NO.I.A. (2) para gobernar con mayoría absoluta . Pero la fractura llegó desde dentro: en septiembre de 2024, el concejal popular Luis Alamancos Pampín abandonó el grupo de gobierno tras votar en contra de los presupuestos y denunciar «irregularidades» en la gestión de Freire, pasando a no adscrito . El gobierno pasaba a tener 8 concejales, a uno de la mayoría.

El punto de inflexión llegó con la Sentencia del Tribunal Constitucional 134/2025, del 10 de junio, que declaró inconstitucional el blindaje antitransfuguismo de la LOREG. A partir de ese momento, los tránsfugas o no adscritos recuperaban todos sus derechos políticos para firmar mociones de censura sin necesidad de mayorías reforzadas .

A finales de julio de 2025, PSOE, BNG, Marea Cidadá y el propio Luis Alamancos registraron una nueva moción con los votos justos: 9. Invocando expresamente la nueva doctrina del TC, lograron desbancar a Santiago Freire el 11 de agosto de 2025. El socialista Francisco Pérez Caamaño era investido alcalde.

Diez años, dos mociones: ¿Un síntoma?

Que Noia haya vivido dos mociones de censura en diez años no es una simple anécdota estadística. Es el reflejo de una política local fragmentada, donde la gobernabilidad depende de equilibrios inestables y, a menudo, de decisiones individuales. Si en 2016 el detonante fue la ruptura de los independientes con el PSOE, en 2025 lo fue la deserción de un concejal popular y un cambio jurisprudencial.

Ambas comparten un escenario de tensión vecinal, acusaciones cruzadas de deslealtad y un mismo protagonista en la oposición en 2016 que ahora, una década después, ha visto cómo su gestión era el centro de las críticas que motivaban su salida . La política noiesa celebra este aniversario sumida en la paradoja de haber visto a Santiago Freire perder el poder de la misma manera que lo ganó: mediante una censura.

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