Una infraestructura abocada al cierre
La planta de tratamiento de basuras de Nostián fue concebida como un proyecto innovador para mejorar la gestión de residuos en A Coruña y promover el reciclaje. Sin embargo, su estado actual indica que se ha quedado anticuada en cuanto a su funcionalidad y cumplimiento de los objetivos originales. Los datos publicados por la UTE que la gestiona reflejan una situación preocupante:
- Tratamiento de Residuos Sólidos Urbanos: 185.000 toneladas al año.
- Fracción Verde: 5.000 toneladas al año.
- Materiales recuperados (pretratamiento): 10.899 toneladas.
- Compostaje: 9.038 toneladas.
Estos resultados no parecen estar a la altura de lo que se esperaría de una planta de este tipo, con cifras que muestran una capacidad limitada en la recuperación de materiales y el compostaje. El bajo porcentaje de reciclaje sugiere que gran parte de los residuos no están siendo correctamente aprovechados para su reutilización, contradiciendo los principios de sostenibilidad y gestión moderna de residuos.
Además, la falta de claridad sobre la viabilidad a largo plazo del proyecto genera dudas sobre esu futuro. Si bien en su momento constituyó un símbolo de modernización en la gestión de residuos, las señales actuales del Ayuntamiento de A Coruña, como propietario de la planta, parecen indicar una tendencia hacia su abandono, quizás como preludio a su cierre o sustitución por otro sistema. Las decisiones tomadas en torno a la planta podrían tener un impacto significativo en la política de gestión de residuos de la ciudad, y sería crucial una mayor transparencia en cuanto al futuro de esta infraestructura.
Cinco años sin contrato
Nostián se encuentra sin contrato desde enero de 2020. Casi 30 millones de euros se han pagado de forma irregular, una muestra de falta de control y supervisión adecuada en la administración de los fondos públicos. Además, el continuo retraso en la licitación, a pesar de los anuncios desde 2019 por parte de Inés Rey y su equipo, refuerza la percepción de abandono del proyecto.
La falta de avances en la elaboración y presentación de los pliegos apuntan a una falta de interés en resolver esta situación. Esto podría estar relacionado con la intención de dejar que la planta quede en un estado de decadencia para justificar una eventual clausura o sustitución, en lugar de revitalizarla o modernizarla. Esta inacción impacta directamente en los coruñeses, tanto por el uso ineficiente de los recursos públicos como por la falta de un sistema eficaz de tratamiento de residuos.
El quinto contenedor, incompatible con Nostián
El quinto contenedor, anunciado por el concejal José Manuel Lage Tuñas en septiembre de 2023, debía estar operativo en las calles de A Coruña en 2024, pero más de un año después de su anuncio aún no se ha implementado. Ahora se menciona que estará disponible tras la reforma de la calle San Andrés, lo que muestra una continua demora en su puesta en marcha.
Este retraso pone de relieve otro problema: la planta de Nostián no está preparada para gestionar los residuos específicos del quinto contenedor, que está diseñado para la recogida selectiva de envases. Esto evidencia una desconexión entre las promesas políticas y la realidad operativa de las infraestructuras de la ciudad. La falta de inversión o modernización en la planta de Nostián, junto con el anuncio del quinto contenedor sin la infraestructura adecuada, refuerza la percepción de que no hay una verdadera apuesta por el futuro de la planta ni por un sistema coherente de gestión de residuos en la ciudad.
Saturación de la planta donde de envían los rechazos
La saturación de la planta de Sobrado dos Monxes, que recibe los rechazos de Nostián, agrava la situación. La elevada cantidad de rechazos generados por Nostián no solo pone en duda su viabilidad, sino que incrementa los costes de gestión y añade presión sobre una planta que, según se sabe, está operando cerca de su capacidad límite desde septiembre de 2023.
Consorcio das Mariñas
La situación con el Consorcio das Mariñas es crítica para el futuro de la planta de Nostián, ya que representa alrededor del 40% del volumen de residuos que la planta trata. Sin la colaboración de estos municipios, la viabilidad de la planta se vería gravemente comprometida. La negociación reciente por parte de la empresa gestora, que opera sin contrato, incluyó una propuesta de rebaja en los precios a cambio de no exigir el reembolso de una sentencia ganada por el Consorcio, lo que subraya la dificultad financiera y operativa de un hipotético acuerdo.
Este escenario, sumado al incremento de los costes, hace que sea cada vez menos probable encontrar un punto de encuentro que permita que la planta continúe funcionando de manera sostenible. Sin la colaboración del Consorcio das Mariñas, Nostián parece abocada al cierre.
Incremento de coste
La nueva tasa que afecta a las plantas incineradoras también impacta negativamente en Nostián, ya que se aplica a los residuos que se rechazan. Dado que la planta ya presenta un bajo nivel de recuperación de materiales, esta tasa contribuye a un aumento considerable en el costo del tratamiento de residuos. Con los datos actuales, se estima que el precio final de la tonelada tratada en Nostián sea un 60% más alto que en Sogama, lo que añade otro factor que compromete su viabilidad económica y la hace menos competitiva frente a otras opciones.
Jubilación
Si el objetivo no declarado del Concello de A Coruña es cerrar la planta de Nostián, la inminente jubilación de un porcentaje significativo de la plantilla podría facilitar este proceso, ya que reduciría considerablemente los costes laborales. Este factor, sumado a los problemas estructurales y financieros que ya enfrenta la planta, crearía una situación favorable para justificar el cierre. Este «ajuste natural» de la plantilla podría verse como un elemento clave en una estrategia más amplia para facilitar la clausura de Nostián sin generar un conflicto directo o costoso.
El gran negocio
La reciente expropiación de los terrenos colindantes a la planta de Nostián por parte del Ayuntamiento, bajo el pretexto de una posible ampliación, levanta sospechas sobre las verdaderas intenciones detrás de esta acción. Dado el contexto de abandono progresivo de la planta y la posibilidad de su cierre, esta adquisición podría estar más orientada a una futura inversión urbanística. El enclave, una vez saneado tras el desmantelamiento de la planta, tendría un gran valor para proyectos de desarrollo inmobiliario, representando un importante negocio en términos urbanísticos.

