El proyecto del Ministerio de Transportes para construir un nuevo ramal ferroviario que permita la conexión directa entre A Coruña y Ferrol ha abierto un nuevo frente de tensión en la comarca. La iniciativa, presupuestada en cerca de 29 millones de euros, busca eliminar la maniobra de inversión de marcha en la estación de Betanzos-Infesta, reduciendo tiempos y mejorando la operativa.
Sobre el papel, la actuación suena lógica.
En el territorio afectado, la percepción es distinta.
Qué plantea exactamente el Ministerio
El estudio informativo sometido a información pública contempla la construcción de un ramal de aproximadamente 1,6 kilómetros que conectaría directamente la línea León-A Coruña con la Betanzos-Infesta-Ferrol.
El objetivo es claro: evitar que los trenes tengan que cambiar de sentido en Betanzos-Infesta para continuar hacia Ferrol, una maniobra que penaliza tiempos y eficiencia.
Desde el Ministerio se enmarca la actuación dentro de la estrategia de movilidad sostenible y modernización de la red convencional, defendiendo que mejorará la competitividad del eje A Coruña-Ferrol.
Sin embargo, el conflicto no está en el objetivo técnico, sino en el trazado elegido.
El foco del rechazo: la eliminación del baipás de Infesta
Vecinos y representantes municipales, especialmente en Bergondo, han mostrado su rechazo frontal a la alternativa seleccionada por el Ministerio —la denominada Alternativa 6— por su impacto sobre zonas residenciales.
El principal punto de fricción es la supresión del conocido como baipás de Infesta y la afección que el nuevo trazado podría tener sobre viviendas, servidumbres ferroviarias y desarrollo urbanístico futuro.
Las protestas no son simbólicas. Se han producido movilizaciones bajo el lema “Por unha alternativa xusta. Cortiñán non se mutila”, reflejando una preocupación real por el impacto territorial del proyecto.
El Ayuntamiento de Bergondo ha defendido una alternativa propia —conocida como Alternativa 5S— que, según sostiene, reduciría el impacto sobre viviendas y minimizaría afecciones urbanísticas.
Infraestructura estratégica, pero con coste local
El debate vuelve a situar sobre la mesa una cuestión recurrente en Galicia: cómo se planifican las grandes infraestructuras estratégicas y cómo se reparten sus beneficios y costes.
El ramal puede mejorar la conexión ferroviaria entre A Coruña y Ferrol.
Pero el impacto territorial lo asumen municipios concretos.
Y cuando el desarrollo ferroviario entra en conflicto con viviendas consolidadas o expectativas urbanísticas, la discusión deja de ser técnica.
Pasa a ser política.
Un patrón que se repite en la comarca
La controversia ferroviaria se suma a otros debates recientes en el área metropolitana sobre planificación de infraestructuras y modelo territorial.
Por ejemplo, las críticas de la plataforma VuelaMásAlto al papel de Aena en el desarrollo del aeropuerto de Alvedro han reabierto el debate sobre el equilibrio en la toma de decisiones estratégicas en la comarca
También en Betanzos se ha cuestionado recientemente el modelo urbano aplicado en el casco histórico, tras la limitación de tráfico a 30 minutos y la situación del Mercado Municipal
En todos los casos subyace una misma pregunta:
¿Existe una planificación integral o se actúa por piezas aisladas?
Eficiencia ferroviaria vs impacto territorial
El Ministerio defiende que el proyecto cuenta con evaluación ambiental favorable y que cumple la normativa vigente.
Los ayuntamientos afectados sostienen que no se ha atendido suficientemente la alternativa técnica presentada desde el territorio.
La cuestión no es si el tren debe mejorar.
La cuestión es cómo.
Y en ese “cómo” se cruzan:
- Eficiencia operativa.
- Coste presupuestario.
- Impacto residencial.
- Planificación urbana futura.
- Confianza institucional.
Una decisión que marcará la comarca
La conexión directa entre A Coruña y Ferrol es una reivindicación histórica.
Pero la forma en que se ejecute condicionará el equilibrio territorial durante décadas.
Si el Ministerio mantiene la alternativa elegida, deberá asumir que el conflicto no es puntual, sino estructural.
Si revisa el trazado, enviará una señal clara sobre la capacidad de incorporar propuestas locales en proyectos estatales.
La mejora ferroviaria es necesaria.
La cohesión territorial también.
Y cuando ambas chocan, lo que está en juego no es solo un trazado de 1,6 kilómetros, sino la relación entre planificación central y realidad local.

