11/05/2026

El ‘pelotazo’ del Agra: Una operación urbanística que esquiva el debate y amenaza con dejar a los vecinos sin vistas, sin pulmón verde y con la factura

El gobierno de Inés Rey acelera una modificación del PXOM que multiplica los beneficios del empresario Juan Carlos Rodríguez Cebrián a costa del interés general. Mientras el PSOE lleva el tema a Hacienda (no a Urbanismo) para sortear obstáculos, la oposición (PP y BNG) se enfrenta a la prueba de fuego el próximo jueves: o defienden a los vecinos del Agra o permiten un disparate urbanístico.

La jugada maestra: «Despistar» con Hacienda

El primer síntoma de que algo huele mal en la modificación del Plan Xeral para el Parque del Agra es el procedimiento. Hoy, en un movimiento cuanto menos sui generis, la alcaldesa Inés Rey ha decidido sacar este asunto urbanístico de la comisión de Urbanismo para llevarlo directamente a la Comisión de Hacienda.

¿Casualidad? ¿O intento de despistar a la oposición y a los vecinos para que el foco mediático no esté sobre los ladrillos, sino sobre los números? Lo que está claro es que la maniobra refleja la debilidad del gobierno local, que busca atar los votos necesarios sin el escrutinio debido.

La letra pequeña: Más altura, más beneficios y una «cesión» de vergüenza

El corazón del conflicto no es crear un parque, sino regalar edificabilidad al propietario del suelo, Juan Carlos Rodriguez Cebrian. Este empresario, dueño de los terrenos de las antiguas Adoratrices, ha conseguido lo que muchos consideran un auténtico atraco a la mano armada.

  1. El pelotazo del 70% al 100%: Mientras los pequeños propietarios de la zona ven limitada su capacidad de construcción, a Cebrián se le permite pasar del 70% al 100% de edificabilidad. Esto se traduce en unos beneficios extraordinarios que superan los 4 millones de euros (calculando un precio medio de 1.500 €/m2).
  2. La pantalla de B+12 plantas: La modificación no solo esconde un negocio millonario, sino que agrede el paisaje urbano. La nueva edificabilidad se concentra en la fachada de Gregorio Hernández, con alturas de bajo + 12 plantas. Esto no es construir, es amurallar. Los vecinos que ya viven en el barrio verán como sus viviendas actuales se convierten en un pozo sin vistas.
  3. La «cesión» del parque: una tomadura de pelo: La excusa para todo esto es la cesión de los terrenos para el futuro Parque del Agra. Sin embargo, el propietario cede lo peor de lo peor: la zona más rocosa, la que colinda con la parte trasera de los nuevos rascacielos. Es decir, el Ayuntamiento recibe un terreno que parece más una cantera que un jardín. La pregunta que debemos hacernos es: ¿quién pagará la dinamita para quitar las piedras cuando los edificios ya estén construidos? Si el suelo cede o hay que volarlo, el dinero público (el de todos) tendrá que correr para reparar los daños colaterales.

Los condenados del Camino del Pinar

No podemos olvidar a los grandes olvidados de este plan: los propietarios de las pequeñas casas del Camino del Pinar. El plan los excluye deliberadamente. Quedan atrapados en un pequeño gueto, sin capacidad de rehabilitación ni mejora. En una zona donde ya hubo problemas de ocupación, este abandono institucional es una bomba de relojería social.

El Juego de la Silla: ¿Quién protege a los vecinos?

Llegamos al meollo. El próximo jueves se vota en el Pleno. El gobierno de Inés Rey (PSOE) tiene 11 votos. Necesita 14 (mayoría absoluta) al ser una modificación del PXOM.

  • El PSOE: Votará a favor. Es su gobierno y su «logro», aunque pase por Hacienda.
  • La encrucijada del PP (12 votos): Tienen la llave. Si votan a favor, la operación sale adelante. A día de hoy, según fuentes solventes, el PP no ha sido contactado formalmente por el gobierno para negociar. ¿Van a permitir este despropósito pasivamente?
  • La prueba del BNG (4 votos): Aquí la cosa es más delicada. Este partido se forjó en la oposición a especulaciones como esta. En 2020 votaron NO. El argumento entonces era la defensa del parque y contra la masificación. Ahora, la situación es incluso peor (más edificabilidad). Sin embargo, el BNG acaba de pactar los presupuestos con Inés Rey y se encuentran en un momento de «socios de gobierno» tácitos.

¿Vas a permitir esto, BNG?

La presión ahora es máxima. Si el BNG vota a favor, estará traicionando su discurso histórico y a los vecinos del Agra. Estará validando que un empresario privado se lleve 4 millones de euros extra a cambio de regalarle al barrio una zona rocosa que parece sacada de una cantera.

La incógnita está servida. ¿Los votos del PP y BNG serán para los vecinos o para los bolsillos del señor Cebrián? El próximo jueves saldremos de dudas. Lo que está claro es que la ciudadanía no olvida estas jugadas.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies