El grupo parlamentario del PP confirmó hoy mismo la propuesta de Dolores Fernández Galiño (Carballiño, 1963) para el cargo de Valedora do Pobo, institución que ya dirige desde el año 2019. La magistrada ourensana llegó al cargo procedente de la Sección Segunda de la Audiencia provincial de A Coruña donde había pasado dieciocho años. Anteriormente había ejercido en Ponteareas, tras haber superado la oposición, y durante diez años en el Juzgado de lo Social, número 2, de Pontevedra.

El nombramiento de Fernández Galiño, en su día, intentaba poner fin a una dura etapa en una institución estatutaria que debía ser neutral y alejarse de los escándalos. Sin embargo, sus predecesores, Benigno López y Milagros Otero, se vieron obligados a dimitir en medio del ruido mediático. El primero por justificar los recortes en la dependencia y la profesora de la USC por haber nombrado como jefa de servicios a una persona vinculada a la familia Fraga que no contaba con los méritos para ello. Incluso José Julio Fernández, Adjunto que estuvo en funciones de Valedor durante tres años, se vio envuelto en distintas polémicas que poco ayudaron al cargo.
La llegada y los años de ejercicio de Fernández Galiño devolvieron a la institución la tranquilidad y la credibilidad que necesitaba. De marcado perfil feminista, alejada de enfrentamientos y poco amiga de los focos, la magistrada consiguió a lo largo de estos años el respeto y el reconocimiento de todos los grupos de la Cámara. El pasado mes de noviembre, en el debate parlamentario del Informe del año 2024, las intervenciones de los portavoces de los tres grupos y del representante de Democracia Ourensana coincidieron en ponderar el trabajo realizado y reconocer la trayectoria de la Valedora como defensora de los derechos de los gallegos ante las administraciones.
A lo largo de este tiempo una única sombra; el hecho de que en la última ley de acompañamiento de los presupuestos el PP haya decidido que las competencias de la Comisión de Transparencia pasan al Consello Consultivo. A cambio, la Valedora vio reforzado su papel el pasado año con la creación de la Axencia Galega de Protección do Denunciante.
Más allá del talante de la jueza, lo cierto es que los informes anuales que se han presentado estos años en el Parlamento resultan el mejor aval para Fernández Galiño. A lo largo de su mandato ha triplicado – cuando no cuadriplicado – la mayor parte de los números que dejó su antecesora. El número de quejas que han llegado a la institución aumentaron exponencialmente – de manera muy especial tras la pandemia de Covid–así como los expedientes resueltos, las actuaciones positivas y las resoluciones (resoluciones de la institución dirigida a alguna administración por actuación que debe mejorar). Baste decir, en relación a estas últimas, que en el año 2019 apenas superaban las 160 y en el año 2024 se superaron las 600 con más de un ochenta por cien de aceptaciones por parte de las distintas administraciones – locales, autonómicas o académicas- a quienes se dirigieron. Por tanto, los números hablan no sólo de un ingente trabajo sino de una elevada colaboración por parte de las administraciones. Números, además, muy por encima de los conseguidos por otras defensorías autonómicas.
Además del trabajo que corresponde a la institución, Fernández Galiño incorporó a la misma dos aspectos que forman parte de su impronta personal. Por una parte un marcado perfil feminista que le llevó a desarrollar numerosas actuaciones de cierto calado, como la apertura de una queja de oficio dirigida al Defensor del Pueblo para incorporar la violencia económica como uno de los ejes de la Ley contra la violencia de género o la instauración de los Premios al mejor TFG y TFM en el área de la igualdad de género, premios que van ya por la sexta edición. Y por otro lado la creación de becas de formación para personas con discapacidad – física, psíquica, sensorial o cognitiva – que les permite contar con un trabajo en prácticas durante un año en la institución.
Por todo ello a nadie ha sorprendido la noticia de que Dolores Fernández Galiño sería nuevamente la propuesta del grupo mayoritario de la Cámara, y que con toda probabilidad encontrará un feed-back positivo en los restantes grupos. El cargo de Valedora precisa de mayoría reforzada; es decir 45 votos. Ello obliga al PP a buscar una alianza que, según ha informado, ofrecerá en primer lugar al mayoritario de la oposición, el BNG, que podría optar a colocar a una persona de la órbita nacionalista en el puesto de Adjunta a la Valedora.
Hasta la fecha, con Fernández Galiño permaneció María Xosé Porteiro- ex diputada socialista, periodista, escritora y feminista reconocida- elegida para ocupar el puesto de Adjunta en 2019 por el entonces Secretario Xeral del PSdeG, Gonzalo Caballero, como líder de la oposición. Ahora que el segundo grupo de la Cámara ya no es el PSdeG sino el Bloque, será Pontón quien tenga la oportunidad de elegir a una persona para el puesto de Adjunta a la Valedora. Seguramente será un acuerdo más sencillo que el de otros organismos o instituciones. Toda una novedad en la política actual.

