Un análisis detallado desmonta, punto por punto, sus declaraciones iníciales, previas a la publicación de los comprometedores audios en televisión
La crisis política y ética que envuelve a la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey (PSOE), y a su teniente de alcalde, José Manuel Lage Tuñas, tras conocerse denuncias por acoso presentadas a través del canal interno de su partido, se ha visto agravada por las demostrables mentiras públicas pronunciadas por la regidora en su intento de desacreditar las acusaciones.
La cronología de los hechos es clave. El jueves se supo de la presentación formal de las denuncias. A primera hora del viernes, Inés Rey salió al paso con contundencia, afirmando que todo era mentira. Sin embargo, entre esa negativa inicial y la posterior difusión en televisión (Cuatro) de unos audios que la sitúan en el centro de la tormenta, la alcaldesa concedió una entrevista a una emisora local. Es en ese espacio donde, analizando sus palabras, se constatan al menos dos afirmaciones falsas sobre el mecanismo de denuncia que utilizaron sus acusadoras.
Primera Mentira: El Falso Anonimato del Canal

Inés Rey, en su declaración, intentó minimizar la credibilidad de las denuncias al señalar que la plataforma del PSOE es un canal anónimo, insinuando así una posible falta de valentía o transparencia por parte de las denunciantes. La plataforma del PSOE, era una plataforma anónima, llegó a afirmar.
Esta afirmación es falsa. Una verificación directa del portal del «Canal de Comunicación» del PSOE revela que los campos obligatorios para el denunciante, marcados con asterisco rojo, requieren identificación. La opción de presentar una queja de forma anónima existe, pero es una excepción que debe solicitarse expresamente y no es la configuración por defecto del sistema. La alcaldesa, por tanto, tergiversó la naturaleza del procedimiento para crear una narrativa de denuncia clandestina, cuando la vía utilizada fue la ordinaria y nominativa.
Segunda Mentira: La Restricción del Canal al Acoso Sexual

Para reforzar su relato, Rey cometió una segunda falsedad. Afirmó que el canal en cuestión es específicamente «para acusaciones de acoso sexual». Al desplegar las opciones disponibles en dicho portal, se comprueba que las categorías son mucho más amplias: «Comisión de Garantías», «Contra el acoso», «Cumplimiento normativo» y «Protección de Datos».
La categoría «Contra el acoso», efectivamente, no se limita al sexual. En España, el delito de acoso (stalking) está tipificado desde 2015 en el artículo 172 ter del Código Penal, que castiga conductas reiteradas que menoscaben gravemente la libertad y sentimiento de seguridad de la víctima. La plataforma del PSOE recoge, por tanto, cualquier modalidad de acoso, tal como establece la ley. La alcaldesa mintió al reducir el ámbito del canal, intentando quizás encasillar las denuncias en un marco que no les correspondía o mostrando un desconocimiento grave del instrumento de garantías de su propio partido.
La Contradicción y el Peso de las Pruebas
Resulta especialmente llamativa la crítica de Inés Rey a que las exconcejalas denunciaran con su nombre, dado su historial de quejas contra las críticas anónimas a su gestión. Esta contradicción plantea serias dudas sobre la coherencia de su discurso.
Estas dos mentiras iníciales, destinadas a desvirtuar el procedimiento y desacreditar a las denunciantes, quedaron en evidencia horas después con la publicación por parte de la cadena Cuatro de unos presuntos audios. En estas grabaciones, la voz que se atribuye a Inés Rey y la de Lage Tuñas muestran conversaciones que, de confirmarse su autenticidad, las situarían en el centro de las acusaciones de un clima laboral opresivo. La estrategia de la negativa rotunda y el ataque al medio se derrumbaba ante la aparición de una prueba potencialmente material.
Un Patrón de Acusaciones por «Machismo» y «Cacería»
Este no es el primer episodio en el que Inés Rey recurre a la acusación de machismo o cacería política para blindar a figuras de su entorno. En octubre de 2024, atribuyó la renuncia de Isabel Pardo de Vera a un proyecto municipal a una «cacería personal y difamatoria» y al «machismo» del PP. Meses después, Pardo de Vera fue imputada en el caso Koldo por delitos de corrupción.
De manera similar, en el caso Tomé, la alcaldesa se erigió en abanderada de la defensa de la presunta víctima basándose inicialmente en una denuncia anónima (luego se supo que era de la madre), adelantándose incluso a la postura de su propio partido en Galicia. Ahora, cuando es ella quien está en el punto de mira y existen audios que la comprometen, exige fe en su palabra y califica todo de mentira, sin aportar explicaciones sobre el contenido de las grabaciones.
Las Preguntas Pendientes
Las primeras mentiras de Inés Rey han sido expuestas. Ahora, la ciudadanía y la justicia, tanto la interna del PSOE como la ordinaria si procede, exigen respuestas claras. La alcaldesa tiene la obligación de explicar:
- Por qué mintió sobre el funcionamiento anónimo y la finalidad del canal de denuncias de su partido.
- Qué dice sobre el contenido específico de los audios publicados.
- Cómo concilia su rechazo a las denuncias anónimas en otros casos con su crítica a las denuncias nominativas en el suyo propio.
La falsa bandera del feminismo y la acusación sistemática de «cacería» se agrietan cuando quien las enarbola queda atrapada en sus propias contradicciones y en el peso de las evidencias. La credibilidad de Inés Rey, más allá de los procedimientos judiciales o disciplinarios que puedan seguirse, está seriamente dañada. El tiempo de las descalificaciones fáciles ha terminado. Ahora toca dar explicaciones.

