Roberto González-Monjas saltó de la OJSG a la fama internacional, pero el gobierno de Inés Rey plantea un arancel que, según el PP, «levanta muros al talento» y evidencia la falta de proyecto para la Sinfónica
“El mismo proyecto que convirtió a Roberto González-Monjas de concertino de la Orquesta Joven a director de la OSG y referente internacional, ahora se enfrenta a su mayor revés: una tasa de hasta 600 euros que, según el Partido Popular, transforma la formación en un lujo y deja en evidencia la ausencia de hoja de ruta cultural del gobierno local.»
La Orquesta Joven de la Sinfónica de Galicia (OJSG), considerada uno de los proyectos educativos más originales del panorama musical español, se enfrenta a lo que sus críticos califican como su mayor amenaza reciente: un giro privatizador. La polémica ha estallado tras conocerse la propuesta del gobierno municipal de Inés Rey de modificar la ordenanza de precios públicos del Consorcio para la Promoción de la Música, que introduce una nueva tasa de entre 300 y 600 euros anuales para los jóvenes que deseen formar parte de este programa formativo de excelencia.
La medida, que según el Partido Popular «levanta barreras económicas al talento», llega en un momento especialmente simbólico. La OJSG, que celebró en 2024 sus primeros 30 años de historia, es la cantera y el orgullo de la música sinfónica gallega. De sus atriles emergió el actual director titular de la OSG, el vallisoletano Roberto González-Monjas, quien antes de ponerse al frente de la prestigiosa orquesta profesional fue concertino de la Joven. Su trayectoria ejemplifica a la perfección la función de este proyecto: formar a los instrumentistas que liderarán el futuro de la música clásica.
Un proyecto de tres décadas en riesgo
Los orígenes de la OJSG se remontan a 1994, cuando la propia OSG puso en marcha la Escuela de Práctica Orquestal (EPO). No fue hasta 2002 cuando esa escuela tomó la forma actual de Orquesta Joven, integrada dentro del ambicioso programa educativo «Son Futuro». Este itinerario formativo, que incluye también una Orquesta de Niños, un Coro Joven y los Niños Cantores, ha permitido a cientos de jóvenes instrumentistas completar su formación y compartir escenario con grandes batutas como Alberto Zedda, o Dima Slobodeniouk.
Sin embargo, la nueva tasa propuesta por el gobierno local cambiaría radicalmente la filosofía de acceso a esta formación. Hasta ahora, la participación en la Orquesta Joven estaba exenta de este coste específico, pero la modificación de la ordenanza establece un pago que podría oscilar entre los 300 y 600 euros, lo que, en palabras de los populares, supondría «poner precio al talento».
Alegaciones del PP y «falta de proyecto» en la OSG
El Grupo Municipal Popular, a través de su portavoz Miguel Lorenzo, ya ha presentado alegaciones formales para exigir la retirada de esta nueva tasa. «La cultura debe abrir puertas, no levantar barreras económicas que pueden impedir a muchos seguir desarrollando su vocación musical», afirmó Lorenzo, quien acusa al gobierno de Inés Rey de optar por «cobrar más» en lugar de «facilitar el acceso a la actividad cultural».
Pero la controversia va más allá de la cuantía económica. Fuentes cercanas al sector consultadas por este diario señalan que la imposición de tasas no es más que el síntoma de un mal mayor: la falta de un proyecto claro para la Sinfónica de Galicia. Según estas voces críticas, «el problema no era de gerencia, como se quiso dar a entender con la salida del anterior gerente, sino de una presidencia —que recae en la propia alcaldesa— que muestra un interés cada vez más evanescente».
La marcha del gerente y la gestión de la OSG, que tiene su sede en el Palacio de la Ópera de A Coruña, han sido objeto de debate interno. Mientras el gobierno municipal defiende su labor de control y sostenibilidad económica, el PP sostiene que la modificación de la ordenanza «apuesta por la involución y la privatización» del proyecto educativo. «Mientras otras administraciones trabajan para acercar la cultura a los jóvenes, el Gobierno municipal vuelve a optar por hacerles pagar más», denuncian desde el grupo popular.
La defensa del modelo
Los defensores de la OJSG argumentan que la mayoría de los profesores y responsables del programa son miembros de la propia OSG, como el director académico y percusionista Alejandro Sanz. Esto asegura una calidad y una continuidad pedagógica que ahora peligra si se endurecen las condiciones de acceso.
La decisión final sobre la ordenanza está aún en el aire, aunque las alegaciones presentadas por el Partido Popular han abierto un debate necesario sobre el modelo de ciudad. La pregunta que sobrevuela en los pasillos del Palacio de la Ópera es si A Coruña puede permitirse el lujo de poner puertas al campo de la cultura, justo cuando la OSG disfruta de un reconocimiento internacional creciente bajo la batuta de un director que, paradójicamente, es un producto de esa cantera que ahora se quiere arancelar.
Queda por ver si el gobierno local atiende a las peticiones de retirada de la tasa o si, por el contrario, la nueva normativa avanza y sienta un precedente que, según los críticos, podría desvirtuar el espíritu fundacional de la Sinfónica de Galicia.

