El término «basura» se ha convertido en un habitual en los plenos municipales, utilizado por el portavoz del gobierno de Inés Rey como adjetivo descalificador. Pero mientras la palabra vuela en el salón de plenos, los residuos se acumulan en las calles
Las fotografías tomadas en la Ronda de Outeiro evidencian que el problema de la recogida de basura en A Coruña continúa muy lejos de solucionarse. Las bolsas y desperdicios llevan días amontonados en una de las arterias principales de la ciudad, soportando el paso de miles de vehículos a diario.
La ubicación de estos vertidos improvisados resulta especialmente alarmante por su proximidad al colegio San Francisco Javier. La imagen de residuos acumulados junto a un centro educativo no solo genera malestar vecinal, sino que plantea serias dudas sobre las condiciones de salubridad en el entorno escolar.
Detrás de esta situación se encuentra un conflicto que se prolonga desde 2020: la ciudad carece de contrato de recogida de basura por orden judicial. Esta falta de acuerdo ha generado una precariedad en el servicio que los vecinos sufren en forma de acumulaciones como las de la Ronda de Outeiro.
Mientras los problemas se amontonan en las calles como las bolsas de basura, en el consistorio el término sigue utilizándose con otros fines. Cabría esperar que los residuos desaparezcan tanto de las aceras de A Coruña como, de paso, del vocabulario del pleno municipal.

