El sobrecoste de la basura (2 millones) supera lo que Inés Rey no invirtió en los colegios de A Coruña
La gestión del gobierno local de Inés Rey en A Coruña está pintando un cuadro de alarmantes contradicciones en su política de contratación. Mientras hace la vista gorda ante irregularidades millonarias en servicios clave, muestra una desidia paralizante hacia el mantenimiento de los centros educativos, revelando una escala de prioridades que deja a la educación en el último escalón.
Un contrato vital, gestionado con frivolidad
Por un lado, nos encontramos con el servicio de recogida de basuras. Un pilar fundamental para la salubridad de la ciudad, sin duda. Sin embargo, la alcaldesa Rey lo ha gestionado con una frivolidad preocupante. Más de 50 millones de euros han sido pagados sin un contrato formalizado, una situación irregular que deja al erario público en una posición de extrema vulnerabilidad. Esta falta de previsión y rigor ya tiene una consecuencia directa: un sobrecoste de 2 millones de euros que, de momento, asumen los contribuyentes. Si se trata de un servicio tan esencial, ¿por qué no se licitó con rigor, ajustándose a las necesidades reales y a la legalidad?
El abandono silencioso de las aulas
En la otra cara de la moneda está el mantenimiento de los centros escolares. Aquí, la historia es de retrasos, abandono y promesas incumplidas. Mientras el gobierno local ignora las irregularidades en un contrato millonario, los patios y aulas de los colegios coruñeses presentan un estado lamentable. Vecinos y asociaciones de padres relatan restos de aves muertas en los patios, y padres que han tenido que sacar de su propio bolsillo para pintar las aulas de sus hijos, asumiendo una responsabilidad que le corresponde al Ayuntamiento.
La primera pregunta salta a la vista: ¿acaso el gobierno de Inés Rey no considera importantes estas actuaciones en los colegios?
Los datos que destapan la verdad
La falta de interés no es una mera percepción, sino que queda fríamente reflejada en las cifras presupuestarias y su ejecución:
- Mantenimiento 2024: Se asignaron inicialmente 650.000 €. En una modificación presupuestaria, se retiraron 170.000 €, dejando la partida en 480.000 €. Al final del ejercicio, solo se ejecutaron 374.981,21 €. Es decir, se recortó y aún así no se gastó todo.
- Inversión 2024: La partida inicial era de 900.000 €, a la que se sumaron 777.500 € de inversiones pendientes de años anteriores, totalizando 1.677.500 € disponibles. El dato más escandaloso: se dejaron de invertir 1.232.425,16 € de los 1.677.500 € disponibles. Casi un millón y cuarto de euros que podrían haber transformado los colegios, se quedaron en un cajón.
Estas cifras destinadas al futuro de nuestros niños ni siquiera alcanzan el sobrecoste generado por la mala gestión del contrato de basuras (2 millones). Parece que para el gobierno de Inés Rey, un sobrecoste en un servicio irregular es más asumible que invertir hasta el último euro presupuestado en educación.
La crisis de credibilidad
Esta situación ha generado una profunda desconfianza hacia el concejal de Educación, Juan Ignacio Borrego. Según se puso de manifiesto en reuniones con padres y madres, sus compromisos de realizar mantenimientos básicos en varios centros antes del inicio del curso fueron incumplidos sistemáticamente, erosionando cualquier resto de credibilidad.
Conclusión: ¿Basura sí, educación no?
La evidencia es abrumadora. El gobierno de Inés Rey aplica un doble rasero: agilidad y tolerancia con los pagos multimillonarios sin contrato para unos servicios, y paralización, recortes y dejadez para otros. La pregunta final es cruda pero necesaria: ¿Es que los contratos de educación son tan «pequeños» que no resultan interesantes para la maquinaria del gobierno?
Mientras los niños coruñeses estudian en centros que se caen a pedazos, la alcaldesa Rey prioriza la basura sobre la educación. Un legado de desequilibrio e injusticia que marcará el futuro de la ciudad.

