El personal auxiliar de la Casa de Acogida Municipal trabaja en condiciones insostenibles, con una sola plaza estable de nueve previstas, sobrecarga extrema y fraude de temporalidad. El sindicato CIG acusa al Gobierno de Inés Rey de practicar «feminismo de discurso» y advierte de riesgos graves para las mujeres víctimas de violencia machista.
Un recurso esencial en la cuerda floja
El Centro de Información a la Mujer (CIM) y la Casa de Acogida Municipal de A Coruña constituyen dos de los recursos más sensibles y necesarios en la lucha contra la violencia de género. Mientras el CIM actúa como puerta de entrada para la asesoría jurídica, psicológica y social a mujeres víctimas de maltrato, la Casa de Acogida es el dispositivo de emergencia donde residen aquellas que deben huir de su domicilio por riesgo vital. Sin embargo, fuentes sindicales advierten de que ambos servicios, especialmente el personal auxiliar de la acogida, se encuentran al borde del colapso.
La sección sindical de la CIG en el Concello denuncia que la situación de precariedad se ha cronificado durante años. Hablamos de un recurso esencial para salvar vidas, pero el personal que atiende directamente a las mujeres y a sus hijos e hijas está sometido a una presión insoportable.
Una plantilla en fraude de temporalidad
Según la denuncia sindical, la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) municipal contempla 9 plazas para auxiliares en la Casa de Acogida. Sin embargo, solo una de ellas está cubierta de manera estable. El resto del personal —todas mujeres, en un colectivo altamente feminizado— continúa encadenando contratos temporales, una situación que la jurisprudencia califica como fraude de temporalidad.
A ello se suma que estas trabajadoras se encuentran en el nivel salarial más bajo, con cuadrantes sin planificación, dificultades extremas para conciliar la vida laboral y familiar, y turnos en los que una sola auxiliar debe cubrir toda la guardia. «Hay quendas onde unha persoa soa responde de todo. Isto é un risco para ela e para as mulleres acollidas», advierte la CIG.
Discriminación en los coeficientes nocturnos
Uno de los puntos más llamativos de la denuncia es la desigualdad retributiva en los complementos por trabajo nocturno. Mientras que cuerpos mayoritariamente masculinizados como la Policía Local tienen reconocidos y aplicados los coeficientes nocturnos de forma clara, el personal auxiliar de la Casa de Acogida —que también trabaja de noche— carece de esa concreción. «Estamos ante unha política laboral machista sostida por un Goberno que presume do contrario», critican abiertamente.
El CIM, también en el punto de mira
Aunque la denuncia formal se centra en la Casa de Acogida, fuentes sindicales advierten de que el Centro de Información a la Mujer (CIM) arrastra problemas similares: listas de espera que se alargan, falta de psicólogas y trabajadoras sociales suficientes, y una temporalidad que impide consolidar equipos estables. «O CIM é a primeira liña de atención. Se falla ou vai lento, mulleres que están a sufrir maltrato poden quedar sen recursos», señalan.
Ambos servicios dependen de la Concejalía de Igualdad, dirigida por Nereida Canosa, y operan bajo el discurso feminista del Gobierno local de Inés Rey (PSOE).
«Esto no es feminismo, es propaganda»
La CIG carga directamente contra la alcaldesa: «Mentres o Executivo de Inés Rey presume de igualdade en fotos e campañas, mantén en condicións indignas un servizo clave para a protección das mulleres». Para el sindicato, existe una hipocresía institucional entre el relato oficial feminista y la realidad laboral de quienes sostienen sobre el terreno la acogida a víctimas de violencia machista.
«Non se pode falar de feminismo mentres se precariza ás mulleres que coidan das mulleres maltratadas. Isto non é feminismo: é propaganda», sentencian.
Diálogo bloqueado y desprecio sindical
En el plano institucional, la CIG denuncia que el Concello ha incumplido sus compromisos. Tras tres mesas técnicas celebradas en 2025 sin avances reales, el sindicato solicitó una reunión con la concejala Nereida Canosa. «Seguimos sen resposta», afirman. Además, el Gobierno local no ha convocado la nueva mesa que se había comprometido a celebrar en el primer trimestre de 2026, lo que la CIG califica como «un claro desprezo á representación sindical».
A todo ello se suma la denuncia de que, paralelamente, el Ayuntamiento está licitando la gestión de servicios relacionados con la acogida a una empresa privada, sin la debida transparencia y bajo «sospeitas de posibles vinculacións co entorno da Concellaría».
Exigencias de la CIG
Ante este panorama, la sección sindical de la CIG exige soluciones inmediatas:
- Cobertura estable de todas las plazas previstas en la RPT.
- Fin de la temporalidad fraudulenta y consolidación del personal.
- Refuerzo de efectivos para garantizar turnos con al menos dos auxiliares.
- Reconocimiento y aplicación clara de los coeficientes nocturnos, en igualdad de condiciones que otros colectivos municipal.
- Transparencia total en la contratación de servicios externos.
La situación de la Casa de Acogida y del CIM de A Coruña evidencia la brecha entre el discurso institucional y la realidad laboral de quienes protegen a las víctimas de violencia machista. Mientras el Gobierno de Inés Rey se reivindica feminista, la CIG advierte de que la precariedad y el abandono de estos recursos no solo vulneran derechos laborales, sino que ponen en riesgo la seguridad de las mujeres más vulnerables de la ciudad. El futuro del «feminismo municipal» coruñés se juega, según el sindicato, no en los eslóganes, sino en las condiciones de trabajo de quienes sostienen la acogida y la atención directa.

