Mientras las investigaciones apuntan a un posible fallo de mantenimiento en la vía, la gestión de la ex presidenta de ADIF, fichada por la alcaldesa para el Plan Estratégico, vuelve a ser cuestionada. Rey se escuda en el silencio tras su defensa inicial
Las graves acusaciones que rodean la gestión de Isabel Pardo de Vera al frente de ADIF, especialmente a raíz del trágico accidente ferroviario de Adamuz (45 muertos), reverberan con especial fuerza en A Coruña. La razón: fue la alcaldesa Inés Rey quien, en su día, anunció con bombo y platillo el fichaje de Pardo de Vera para dirigir el ambicioso Plan Estratégico de la ciudad para 2030-2050. Una contratación que finalmente naufragó, pero que hoy coloca a la regidora en el punto de mira por su opaca defensa de una figura ahora en el centro de una tormenta nacional.
El diario El Debate ha revelado un dato estremecedor, investigado por la UCO: en 2016, ADIF adjudicó más de un millón de euros (1.037.088,44 €) para el suministro de balasto –la piedra que estabiliza la vía– en el tramo de Adamuz. Sin embargo, bajo el mandato de Pardo de Vera, en 2020 solo se había ejecutado el 20% de esa partida (214.314,64 €). Este ajuste presupuestario, mencionado en un correo interno, coincide con el tramo donde, según las pesquisas, pudo producirse una rotura de la vía por falta de mantenimiento, desencadenando la colisión de dos trenes.
Estas revelaciones chocan frontalmente con las primeras declaraciones del ministro de Transportes, Óscar Puente, quien aseguró que el tramo había sido renovado por completo. ADIF ha matizado después que fue una sustitución parcial, con uniones soldadas entre vías antiguas y nuevas. La sombra de la desinversión en mantenimiento crucial se cierne sobre la gestión de Pardo de Vera, ya previamente cuestionada por otros fiascos, como la compra de trenes demasiado anchos para los túneles.
El «gran fichaje» coruñés que terminó en renuncia
En este contexto nacional de presunta negligencia, A Coruña recuerda el intento de la alcaldesa Inés Rey de incorporar a esta misma directiva a la persona que debía “definir el futuro de la ciudad”. El anuncio causó sorpresa y pronto se tiñó de polémica. Las relaciones de Pardo de Vera con inversores en áreas de desarrollo urbanístico sensible, como San Pedro de Visma y As Xubias, salieron a la luz y, según todas las indicaciones, precipitaron su renuncia al puesto antes de siquiera tomar posesión. Posteriormente, su nombre también aparecería relacionado con el caso Koldo.
Frente a esta acumulación de controversias, la respuesta de la alcaldesa Rey ha sido, cuando menos, evasiva. En un primer momento, ante las críticas por el fichaje, optó por acusar a la oposición de “machismo”, argumentando que atacaban a Pardo de Vera por ser mujer. Sin embargo, ante las gravísimas nuevas informaciones que vinculan la gestión de la ex presidenta de ADIF con una tragedia de enormes proporciones, el silencio se ha instalado en el gobierno local.
La pregunta que Rey no quiere contestar
La ciudadanía coruñesa tiene derecho a saber: ¿qué due diligence realizó el equipo de la alcaldesa antes de contratar a Pardo de Vera? ¿Conocía Rey el perfil y los posibles riesgos de su gestión en ADIF? ¿Mantiene hoy que era la persona idónea para trazar el futuro de A Coruña, a la luz de los datos que salen a la luz?
La incapacidad de Inés Rey para dar explicaciones claras y transparentes, más allá de descalificaciones previas, no hace sino aumentar la desconfianza. La sombra de Adamuz es alargada y, en A Coruña, conecta directamente con la puerta giratoria de altos cargos y la opacidad en la selección de quienes deben pilotar proyectos clave para la ciudad. El silencio de la alcaldesa, en este caso, resulta tan elocuente como preocupante.

