El nuevo mobiliario urbano del casco histórico de Betanzos ha generado una polémica que traspasa las calles y llega al pleno municipal. Mientras el Gobierno local defiende su estética «moderna y funcional», un concejal del PSOE reconoce: «Igual no me encantan todas las piezas, pero creo en la uniformidad». ¿Los nuevos bancos no convencen ni a quienes los impulsaron?
Un debate que llega al pleno
El casco histórico de Betanzos vive una división sin precedentes por la instalación de un nuevo mobiliario urbano compuesto por bancos de rejilla metálica, sillas, papeleras y placas en tonos blanco y verde. La polémica saltó a la agenda del pleno municipal este martes, donde el concejal no adscrito Pablo Villaverde presentó una moción para retirar estas piezas, argumentando que están «completamente descontextualizadas del entorno».
La propuesta, respaldada por el PP y los ediles no adscritos, instaba a reponer el mobiliario anterior. Sin embargo, el Gobierno local, liderado por el PSOE, votó en contra y dejó claro que no cumplirá con el acuerdo, al no ser vinculante. «Para gustos, colores», defendió el edil socialista Andrés Hermida, quien pidió «respeto» para los urbanistas y arquitectos que diseñaron las piezas.
«No me encantan, pero creo en la uniformidad»
La frase más reveladora del debate llegó de boca de Andrés Hermida, concejal del PSOE, quien admitió: «Igual no me encantan todas las piezas, pero creo en la uniformidad, en la modernidad que aportan en conjunto». Esta declaración ha sido interpretada por muchos como un reconocimiento implícito de que el nuevo mobiliario no convence ni a quienes lo promovieron.
El Gobierno local defiende que estas piezas, inspiradas en el legado del arquitecto Rafael González Villar, dotan al casco histórico de una estética «renovada, más fuerte y atractiva». Sin embargo, los críticos aseguran que el diseño es de «dudoso gusto» y no respeta la esencia histórica de Betanzos. «Si González Villar levanta la cabeza, la vuelve a bajar», ironizó la edil del PP Araceli López.
Críticas ciudadanas y oportunidad perdida
El nuevo mobiliario no solo ha dividido al pleno, sino también a la ciudadanía. Vecinos y comerciantes han expresado su descontento con los bancos de rejilla, que sustituyeron a los tradicionales bancos de cantería que rodeaban la fuente de Diana Cazadora. «Eran utilizados por los vecinos para apoyar las sellas en las que transportaban el agua», recordó el concejal no adscrito Pablo Villaverde.
Por su parte, el BNG evitó atacar directamente el mobiliario, pero criticó la «oportunidad perdida» de invertir fondos europeos en necesidades más urgentes del casco histórico. «De nada vale colocar nuevos bancos si invierno tras invierno vemos caer joyas arquitectónicas ante nuestros ojos», recriminó la concejala Amelia Sánchez.
¿Qué sigue para Betanzos?
La alcaldesa, María Barral, cerró el debate defendiendo el proyecto y asegurando que seguirá adelante. «Si González Villar levantase la cabeza, creo que estaría encantado», replicó. Sin embargo, la polémica está lejos de terminar. Mientras el Gobierno local insiste en que el nuevo mobiliario proyecta a Betanzos como un «destino de calidad», muchos se preguntan si la modernidad ha llegado a costa de perder la identidad histórica de la ciudad.

