Mercería Sarabia lleva casi tres décadas cosiendo su historia en la ciudad olívica. Ahora, con la tienda física reconvertida en almacén, su gerente Lucía Diz apuesta por el comercio digital en cuatro idiomas y sin renunciar a la esencia del negocio de toda la vida.
Hay negocios que sobreviven al tiempo adaptándose a él. Mercería Sarabia, con raíces en Vigo desde 1997, es uno de ellos. Lo que comenzó como una pequeña tienda fundada por Mari Carmen Ballesteros en la Rúa Fotógrafos Irmáns Sarabia, de donde toma su nombre, ha atravesado mudanzas, un relevo generacional y ahora una transformación digital que la lleva a vender en Alemania, Francia, Portugal y Países Bajos.
Al frente del proyecto está Lucía Diz, hija de la fundadora, quien tomó las riendas del negocio hace quince años. Formada en marketing e informática, fue ella quien creó la primera página web y estrenó las redes sociales de la mercería desde el primer día. «Al principio era como un catálogo, pero poco a poco fui profesionalizando la página», explica.
Un escaparate que habla cuatro idiomas
A principios de este año, Diz dio un paso más, incorporando la inteligencia artificial, tradujo y adaptó la web de Mercería Sarabia al alemán, el francés, el neerlandés y el portugués. Arrancó así la venta a Europa y las ventas internacionales comenzaron a llegar sin necesidad de invertir en publicidad. «Fue un éxito tan rápido que me hizo replantearme el rumbo», admite.
Ese replanteamiento se tradujo en una decisión difícil pero muy reflexionada, cerrar el local físico de la Rúa Fotógrafo Xosé Gil y reconvertirlo en almacén desde el que gestionar los pedidos online. Mantener la tienda abierta requería tres empleadas, y los costes de personal y producto se comían por completo el margen. «Lo malo de una mercería es que es una venta lenta, de céntimos, que te consume mucho tiempo», explica Diz con pragmatismo.
Mercería Sarabia se diferencia frente a otras tiendas del sector no está solo en el precio, sino en cómo trabajan los contenidos digitales. Las fichas de producto están redactadas pensando tanto en el SEO tradicional como en el GEO. «Hay muchas páginas de mercerías, pero no tantas que estén bien trabajadas», subraya.
A esto se suma una apuesta por el contenido visual: imágenes cuidadas y vídeos que muestran los productos en detalle. «Quiero lograr una atención como en la tienda física, pero a través de la web, que la persona vea cómo alguien le enseña el producto como si lo estuviera observando en un mostrador», explica.
Más de 1.000 personas han aprendido a coser aquí
Lo que muchos quizá no saben es que Mercería Sarabia no es solo una tienda. Desde 2015 cuenta con su propio taller de costura en Vigo, donde más de mil personas han aprendido técnicas de patronaje, corte, confección, arreglos y manejo de la máquina en grupos reducidos. «No es como un tutorial de internet. Acompañamos a cada persona, resolvemos dudas, y el objetivo es que disfrute del proceso», describe Diz.
Ese espíritu de acompañamiento es precisamente el que quiere trasladar ahora al entorno digital. La atención vía WhatsApp en varios idiomas, la selección cuidada de cada artículo del catálogo y el asesoramiento personalizado son las señas de identidad que, según su gerente, diferencian a Mercería Sarabia de la competencia en un mercado europeo cada vez más disputado.
La despedida de los clientes de siempre
El cierre del local no fue fácil. La última semana, muchos de los clientes que conocían a Lucía desde pequeña se acercaron a despedirse. «Fue duro y triste», reconoce. Sin embargo, también encontró comprensión e incluso alegría de su parte, algunos de ellos ya compran online y otros se lo piden a sus hijos. El barrio pierde una tienda de toda la vida, pero el oficio sigue.
Y es que la historia de Mercería Sarabia es también el reflejo de una tendencia que se repite en cada ciudad, el lento declive del comercio de proximidad frente a costes crecientes y hábitos de consumo que han migrado, de forma acelerada, hacia la pantalla. Las mercerías, ferreterías y tiendas de barrio se enfrentan a una ecuación cada vez más difícil de resolver, y el relevo generacional, cuando llega, casi siempre viene acompañado de una pregunta incómoda, ¿Tiene sentido seguir igual?
Lucía Diz ha elegido responder con una hoja de ruta clara. La persiana que baja en un barrio de Vigo es, al mismo tiempo, la ventana que se abre a Europa y al mundo.

