En estas últimas semanas estamos sufriendo unas condiciones climatológicas que, aunque propias del invierno, por su persistencia y profundidad nos están afectando seriamente a todos, y entre esos todos hay que incluir a nuestras mascotas porque si para las personas resulta incómodo exponerse al frío, lo mismo hay que aplicar a nuestros peludos.
Estos fenómenos de frío intenso, acompañados de granizo, nieve y hielo, aumentan los riesgos para la salud de los perros y los gatos domésticos, en estas condiciones las posibilidades de lesiones y enfermedades aumentan de modo significativo.
A aquellos que no estamos acostumbrados a vivir entre la nieve nos suele gustar hacer una visita a parajes donde ésta se hace presente al llegar el invierno, y en estos viajes asumimos que nuestros perros disfrutarán mucho con la experiencia; y puede ser así, pero del mismo modo que nosotros nos preparamos para el contacto con la nieve, debemos adoptar medidas de protección y cuidados con ellos.
Las bajas temperaturas pueden provocar graves daños en perros y gatos; tanto las mascotas jóvenes como las de edad avanzada, las enfermas o con escaso pelaje corporal, tienen mayores probabilidades de sufrir hipotermia, congelacióno necrosis tisular en zonas como orejas, almohadillas, nariz o cola; además la nieve y el hielo pueden adherirse a la piel o entre los dedos, produciendo hematomas, grietas o cortaduras.
Cierto es que las razas de pelo largo como los Golden Retriever o las que consideramos más habituadas al frío como los Husky o Alaska Malamute soportan mejor los fríosintensos, pero ello no quiere decir que no les afecte, sobre todo si padecen enfermedades de tiporenal, cardíaco u óseos (artritis, artrosis, displasia de cadera…).
Las razas más sensibles al frío sonsin lugar a dudas las más pequeñas como losChihuahuas,Yorkshire, Tekkel, Caniche oPomerania, y por supuesto aquellos que no tienen doble manto como los Galgos. Aquí contar con un buen abrigo e incluso botines para desplazarse por la nieve o el suelo gélido para salir al exterior se hacen imprescindibles; y no hay que olvidarse de aquellos que son más propensos a problemas respiratorios que pueden agravarse con el frio como el Bulldog Francés.
Si decides visitar estaciones invernales donde el uso de productos descongelantes en determinadas zonas de éstas (viales, aceras, aparcamientos, etc) no debes olvidar limpiar bien sus patas con agua tibia(especialmente entre los dedos y el torso) cuando vuelvas al interior, ni dejar que se laman las almohadillas pues la toxicidad de los productos descongelantes es muy alta.
No es extraño por ejemplo que lo perros se desorienten en entornos cubiertos de nieve, lo que ha incrementado la vulnerabilidad de los mismos por lo que la necesaria identificación en chapas o incluso un dispositivo localizador en el collar es más que aconsejable.
Todo lo dicho no supone que a bajas temperaturas haya que dejar a nuestros peludos sin su paseo, pues las salidas diarias son imprescindiblescomo mínimo para cumplir con sus necesidades básicas, pero sí requieren ajustes durante el invierno como reducir la frecuencia, duración e intensidad de los mismos, eligiendozonas sin hielo porque pueden producir cortes o quemaduras. Las caminatas para un perro grande que esté más adaptado al frío pueden durar unos treinta minutos mientras que para los pequeños, enfermos y muy mayores con diez minutos es suficiente.
Entre los cuidados normales que debemos proporcionarlesestán: una cama limpia aislada del suelo y alejada de corrientes de aire, evitando el contacto directo con superficies frías,utilizar pomadas o calcetines para la protección de las patas, evitar cambios bruscos de temperatura o que duerma en el exterior, impedir que coma nieve, mantenerlos bien nutridos y limpios, y no dudar en abrigarles.
¿Y cómo detectar que el perro o el gato tienen frio? Si observas que adoptan posturas en rosquilla o en bola, sufren temblores, tienen las orejas, nariz o patas muy frías, se aletargan o sus movimientos son muy lentos, no lo dudes, tiene frío.
Recurrir al uso de mantas para darles calor y regular su temperatura no es estrictamente necesario,pero si es recomendable para cachorros, ancianos, razas de pelo corto, enfermos o en recuperación y en general cuando hace mucho frío; sin embargo no hay que caer en el sobrecalentamiento,por ello si el peludo no la usa o se la quita de modo continuo no se debe insistir, dejando que él se regule solo.
Por último, el hecho de que los gatos no salgan de casa no quiere decir que no tengan frío, y los mayores o con pelaje fino pueden necesitar más calor si la temperatura ambiente no supera los 10 º. Y por supuesto todo lo dicho anteriormente sobre abrigo, nutrición, entorno, etc. es absolutamente de aplicación para ellos también.
Ya sabes: si tú tienes frío, seguro que tu peludo también.

