La formación morada denuncia que las denuncias por acoso sexual y laboral dentro del partido socialista gallego revelan un «problema estructural» y una gestión «cínica» que daña a las víctimas y a la democracia
La crisis en el PSdeG por las denuncias de acoso se ha agravado políticamente. Podemos Galicia ha lanzado hoy un duro ataque contra la dirección socialista, a la que acusa de tener «responsabilidades políticas con nombres y apelidos» por su presunta inacción ante múltiples casos de acoso sexual y laboral denunciados a través de los canales internos del PSOE. La formación liderada por Isabel Faraldo no solo exige la dimisión inmediata de los cargos públicos implicados, sino que carga directamente contra el secretario general, José Ramón Gómez Besteiro, por lo que califica de «decisión política» el no haber actuado.
El escándalo, que salpica a figuras de primer nivel como la alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, y a otros dirigentes como José Tomé, Xosé Carlos Valcárcel y José Manuel Lage Tuñas, ha dejado de ser, a juicio de Podemos, una suma de «casos aislados». «Cuando varias mujeres denuncian dentro del mismo partido y la respuesta es el silencio, el problema es estructural», afirmó con contundencia Faraldo en una declaración institucional. La coordinadora autonómica morada subrayó que la dirección del PSdeG tuvo conocimiento de las denuncias «sin que se tomasen medidas a tiempo», convirtiéndose, en su opinión, «en parte del problema».
La acusación directa a Besteiro y la «bandera del feminismo»
El núcleo de la acusación de Podemos Galicia se centra en la gestión de la cúpula. Señalan directamente a Gómez Besteiro, quien ha reconocido públicamente haber tenido conocimiento de algunas de estas denuncias sin proceder a actuar. Para Faraldo, esta pasividad deliberada transforma el hecho de un posible error en una «decisión política» consciente.
Pero la crítica más afilada va dirigida a lo que la formación considera una doble moral insostenible. Podemos Galicia tacha de «especialmente grave el uso cínico del feminismo como discurso público, mientras se desacredita a las denunciantes». «No se puede izar la bandera del feminismo después de mirar para otro lado. Eso daña a las mujeres y degrada la democracia», sentenció Faraldo, en un claro guiño al electorado progresista que valora la coherencia en las políticas de igualdad.
Exigencias políticas y desgaste de la dirección
Con esta ofensiva, Podemos Galicia busca marcar distancias y capitalizar el desgaste del socio de gobierno en muchas instituciones. La conclusión de su intervención es una exigencia de rendición de cuentas sin ambages: la acumulación de casos y su opaca gestión «compromete a la actual dirección del PSdeG». Por ello, reclaman «dimisiones inmediatas de los cargos públicos implicados».
Faraldo cerró su intervención con una advertencia que resonará en el debate político gallego de los próximos días: «Hay responsabilidades políticas claras que deben asumirse. Sin eso, hablar de tolerancia cero es solo propaganda». Un mensaje que no solo pone en jaque la credibilidad de los socialistas gallegos en materia de igualdad, sino que aspira a redefinir los términos de la alianza de las izquierdas en la comunidad, exigiendo un coste político por lo que consideran una falta grave de ética y de acción.

