16/04/2026

¿Quién ordenó duplicar la edificabilidad en el Agra? 30 años de bloqueo, un pelotazo en ciernes y un gobierno que imita a Trump en el arte del relato (y del silencio)

El gobierno local de Inés Rey lleva al pleno una modificación urbanística que beneficia a un solo propietario. La falta de acuerdos y un inquietante silencio siembran más dudas que certezas. Mientras tanto, la alcaldesa parece emular a Donald Trump: presentar batallas perdidas como victorias y gestionar el urbanismo como si fuera Hacienda.

Son treinta años. Tres décadas de promesas, informes, polvo y silencio. El proyecto de urbanización del Parque del Agra se ha convertido en el ‘Everest’ político de A Coruña: todos lo mencionan, pero nadie termina de coronarlo. Sin embargo, las últimas informaciones no solo no alumbran el camino, sino que arrojan más sombras que certezas. Y lo que es peor: dejan preguntas que ningún miembro del gobierno local parece querer responder.

La más reciente, y explosiva, afecta a la edificabilidad. Según los datos a los que ha tenido acceso esta redacción, el nuevo proyecto que se lleva a pleno este jueves duplica la edificabilidad de la parcela del principal propietario afectado, Rodríguez Cebrián. Ojo al dato: esto sucede después de que en 2020, el anterior proyecto fuera rechazado en el pleno municipal. El gobierno de Inés Rey no contaba entonces (ni cuenta ahora) con el apoyo del PP, del BNG ni de la Marea Atlántica.

¿La paradoja? Mientras se anuncia una reducción “simbólica” de la edificabilidad global del plan (menos del 1%), una sola parcela ve cómo su potencial se dispara. No hace falta una calculadora para entender que lo que gana Rodríguez Cebrián se lo quitan a otras parcelas o, directamente, al interés general.

¿Quién tuvo la idea de duplicar la edificabilidad? Según fuentes solventes, el empresario nunca priorizó el ladrillo, sino la celeridad. Quería una solución rápida, no un incremento en edificabilidad. Si no fue él, entonces la pregunta resulta incómoda: ¿a quién se le ocurrió en el gobierno local semejante operación? ¿Y con qué intereses? La respuesta, por ahora, brilla por su ausencia.

El baile de los equipamientos: ¿una escalinata como gimnasio público?

Otra “curiosidad” –por ser generosos con el adjetivo– es el desplazamiento de la zona de equipamientos. Estos desaparecen de la parcela principal para ser recolocados en la parcela del observatorio meteorológico. Hay que ser honestos: esa parcela cuenta con una escalinata de aproximadamente 110 escalones. ¿Se pretende que los vecinos del Agra del Orzán usen eso como sustituto de un gimnasio? La ironía sería cruel si no fuera porque parece una broma de mal gusto.

El arte de la negociación (o la falta de ella)

Lo que más sorprende, sin embargo, es la estrategia –o la ausencia de ella– del gobierno de Inés ReyGobierna en minoría, es la segunda fuerza más votada y, sin embargo, presenta un tema de máxima controversia sin haber atado los votos necesarios. Según las fuentes consultadas, no ha habido conversaciones serias ni con el PP ni con el BNG. ¿Cómo se puede pedir apoyo a un tema así sin sentarse antes a hablar?

Las matemáticas son tozudas: solo dos grupos pueden aportar los votos que necesita Inés Rey: el PP y el BNG. Y aquí surgen dos hipótesis, ambas inquietantes:

  1. Que el propio propietario beneficiado haya sido quien ha hecho el trabajo de acercamiento con la oposición. Algo que, de confirmarse, sería una intromisión inadmisible en la política municipal.
  2. Que el BNG, pese a haber sido históricamente contrario a este proyecto (incluso con menos motivos que ahora), siga votando de la mano del PSOE.

Pero el contexto ha cambiado. Desde finales de marzo, el BNG ha renovado su candidatura. Avia Veira, la nueva concejala que aspira a la alcaldía, tiene una oportunidad de oro para desmarcarse del “seguidismo político” con el PSOE. Mañana saldremos de dudas.

Inés Rey imita a Trump: misma estrategia, mismo guion

La deriva del gobierno local empieza a parecerse peligrosamente a la del presidente estadounidense Donald Trump. No es una comparación gratuita, sino estructural.

  • Trump decía que lo de Irán no era una guerra, porque eso le obligaría haber consultado al Congreso. Pues bien, en A Coruña, la modificación del Plan General de Ordenación Municipal (PXOM) no se gestiona en la concejalía de Urbanismo, sino en la de Hacienda. Como si el ladrillo, los equipamientos y la vida de los vecinos fueran un asunto de ingresos y gastos. ¿Desde cuándo el urbanismo es un apéndice de la caja municipal?
  • Trump envió tropas al Golfo Pérsico “por unos días”, sin consultar a la OTAN, la ONU ni sus aliados. Inés Rey, estando en minoría y siendo segunda fuerza, presenta un asunto controvertido que afecta a miles de vecinos y espera que alguien (¿el azar? ¿el espíritu santo?) convenza a la oposición. O peor: que el BNG actúe como un aliado incondicional, votando ciegamente al estilo de los súbditos que Trump exigía a Europa.

El relato posterior: la victoria que no lo es

Pero lo más preocupante es la tercera semejanza: la construcción del relato. Trump anunció una “gran victoria” tras el alto el fuego de hoy con Irán, cuando en realidad Teherán impuso todas sus condiciones: seguir con el programa nuclear, controlar el estrecho de Ormuz… Todo menos una derrota.

Inés Rey, si mañana fracasa en el pleno, ya tiene preparado el guion. Dirá que fue una “gran victoria cívica”, culpará a la oposición de bloquear un proyecto necesario, y se vestirá de víctima. Pero quien se comporta como oposición cuando gobierna, acaba ocupando ese puesto en las siguientes elecciones.

Si, por el contrario, el proyecto sale adelante, habrá que preguntar al partido que lo apoye (sea PP o BNG): ¿cómo se lo explican a los vecinos del Agra del Orzán? ¿Y a sus propios compañeros de filas? Apoyar un “pelotazo” de estas características a solo un año de las elecciones de 2027 no es solo una falta de estrategia: es un suicidio político anunciado.

Dudas que pesan más que los expedientes

Mañana jueves tendremos una resolución. Pero da igual si se aprueba, se rechaza o se retira. Las preguntas seguirán ahí, enquistadas como el propio proyecto durante treinta años: ¿quién impulsó la duplicación de la edificabilidad? ¿Por qué se mueven los equipamientos a una parcela con 110 escalones? ¿Por qué un gobierno en minoría negocia como si tuviera mayoría absoluta?

Y la más importante: ¿a quién beneficia realmente todo esto? Porque si algo hemos aprendido del ‘caso Trump’ es que cuando un gobernante evita responder, es porque la respuesta duele. En A Coruña, los vecinos del Agra llevan treinta años esperando. No merecen que, además, les tomen por ingenuos.

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