22/06/2026

REPETICIÓN DE GUION EN MARÍA PITA: como pasó con Villoslada, otro concejal de Rey dejará su acta y el suplente (enfriado) Chero Celemín ocupará su escaño en pleno verano

La sombra de la división interna sacude de nuevo al gobierno local, donde las fuentes consultadas dan por hecha una nueva baja en el grupo municipal que obligaría a recurrir al suplente número 12, un antiguo concejal de Educación que pasó de ser una pieza clave en la confección de la lista a enfriar su relación con la alcaldesa.

Los pasillos del Palacio Municipal de María Pita vuelven a temblar. No por un revés presupuestario ni por una moción de censura, sino por el silencio que precede a las tormentas internas en el seno del grupo socialista. Según han podido confirmar fuentes de alta fidelidad y diversos indicios inequívocos que maneja este periódico, el exconcejal Chero Celemín podría regresar al salón de plenos de A Coruña este mismo verano, probablemente a finales de julio o  agosto.

El movimiento, que se produce a menos de un año de las elecciones municipales, no es baladí. Celemín, que ocupó la cartera de Educación durante el mandato anterior, fue número 12 en la lista que en 2023 encabezó Inés Rey, una posición que, aunque discreta, le garantiza actualmente ser el primer suplente con opciones reales de recoger un acta de concejal. Y todo apunta a que esa vacante se va a producir en cuestión de semanas.

El origen de la fractura: Caballero como artífice

La posible vuelta de Celemín no puede entenderse sin hacer memoria de su aterrizaje en la política municipal. En las listas de 2019, el nombre de Celemín no figuraba en la propuesta inicial que manejaba la entonces candidata Inés Rey. Sin embargo, la intervención del que era secretario general de los socialistas gallegos, Gonzalo Caballero, resultó determinante para que tanto él como Eva Martínez Acón, secretaria general en aquel momento, fueran incluidos finalmente en la papeleta. Aquella asamblea previa mostró una división interna que rozó el 50-50, evidenciando dos almas dentro del partido, mientras que la primera propuesta apenas recogía nombres de una de las facciones.

Aquella decisión, lejos de generar lealtades, creó un equilibrio forzado. Paradójicamente, una vez dentro del consistorio, Chero Celemín terminó integrándose en el núcleo duro de los considerados «fieles» a Inés Rey, una suerte de grupo de confianza que rodeó a la alcaldesa en su primer mandato. Sin embargo, el tiempo y los desencuentros han hecho mella.

El precedente Villoslada y el patrón que se repite

No es la primera vez que el gobierno local de Inés Rey afronta una renuncia en sus filas. Durante el mandato pasado, fue Juan Manuel Díaz Villoslada quien dejó su acta, lo que permitió la entrada de Fran Dinnis Díaz Gallego, hoy concejal en activo. Aquella fue una operación en la sombra, pero que entonces ya dejó entrever la fragilidad de los equilibrios internos.

Ahora, la historia parece repetirse pero con un escenario aún más complejo. Fuentes solventes aseguran que la renuncia inminente se producirá en el seno de las «muy divididas» filas socialistas. Lo que sí dan por seguro las mismas fuentes es que el primer suplente en la lista, Celemín, será quien ocupe ese puesto vacante.

El enfriamiento: de la confianza al distanciamiento

El principal escollo para que esta operación se cristalice no es administrativo, sino personal. Desde las elecciones de 2023, la relación entre Inés Rey y Chero Celemín ha sufrido un «total enfriamiento», según describen quienes conocen de primera mano el día a día del grupo municipal. A pesar de que Celemín ocupó el número 12 de la lista –un puesto testimonial que no garantizaba el acta, pero sí la suplencia–, la comunicación entre ambos se ha reducido a la nada.

Ese distanciamiento obliga ahora a la alcaldesa a retomar un contacto que, al parecer, se ha diluido por completo. Si se confirma la renuncia, Rey deberá llamar a Celemín para comunicarle su reingreso en el pleno, un gesto que se antoja incómodo dadas las circunstancias actuales.

División latente y futuro incierto

El contexto no podría ser más delicado. Con las elecciones municipales de 2027 asomando en el horizonte, cualquier movimiento interno adquiere una relevancia estratégica de primer orden. Las divisiones dentro del equipo de gobierno del PSOE en A Coruña son, a día de hoy, un secreto a voces que esta redacción ha podido constatar a través de múltiples testimonios. La renuncia del edil en cuestión, cuyo nombre aún permanece en el aire, no haría sino evidenciar la fragilidad de un grupo que busca recomponerse antes de la cita con las urnas.

El precedente de las comisiones de servicio

Esta información se asienta sobre la misma base de fuentes solventes que en el pasado nos permitió adelantar, con total acierto, que ocho personas serían elegidas para ocupar otras tantas vacantes por comisión de servicios en el Ayuntamiento. Aquel pronóstico se cumplió al pie de la letra, lo que otorga un plus de credibilidad a este nuevo escenario que desvelamos hoy.

Todo apunta, pues, a que Chero Celemín volverá a sentarse en el hemiciclo municipal. Aunque se desconocen los verdaderos motivos que empujan a la renuncia del concejal titular, lo que resulta evidente es que la plaza de María Pita asiste, un verano más, a un culebrón político con nombres y apellidos, donde la lealtad y el desencuentro se dan la mano en un año clave para el futuro político de la ciudad.

Queda por ver si el regreso de Celemín supondrá un rearme para el gobierno local o, por el contrario, un nuevo capítulo en la crónica de una división anunciada.

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