De la euforia inicial a los interrogantes sobre la sostenibilidad del proyecto
El pasado mes de julio Inés Rey afirmó que A Coruña y el estadio de Riazor serían sede del Mundial de Fútbol 2030, generando una gran ilusión al respecto, aunque con el paso del tiempo las expectativas han derivado en cierta incertidumbre.
El concepto de sostenibilidad es un aspecto clave para la FIFA en la organización de grandes eventos como el Mundial, y podría estar evaluando con más detalle si las reformas propuestas para el estadio de Riazor cumplen con los estándares requeridos.
¿Qué es un proyecto sostenible?
Un proyecto sostenible es aquel que busca tanto el crecimiento y la ganancia económica como el beneficio social, teniendo en cuenta el entorno humano y el impacto medioambiental.
Los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de la Agenda 2030 hacen hincapié en la sostenibilidad, un concepto que engloba unas condiciones determinadas:
- Crecimiento económico fundamentado en información transparente.
- Comprometer en lo mínimo los recursos naturales y el uso de energías renovables.
- Condiciones de trabajo dignas, fomentando la economía circular.
El proyecto económico
El plan de inversión para la reforma del estadio de Riazor, con el fin de convertir a A Coruña en sede del Mundial 2030, presenta varios desafíos tanto financieros como políticos. La financiación total de más de 100 millones de euros implica una distribución compleja entre diferentes niveles de gobierno y la posible inclusión de inversores privados. Este es el reparto que propuso en el proyecto el Gobierno local.

Distribución prevista de la inversión:
- Se espera que la mayor parte de la inversión sea asumida por la Xunta. Sin embargo, el Conselleiro de Deportes, Diego Calvo, ha sugerido que el Gobierno del Estado debería participar en esta financiación, lo que genera cierta incertidumbre respecto a cuánto realmente aportará la Xunta.
- Se estima que la Diputación Provincial de A Coruña debería aportar unos 20 millones de euros. Esta cantidad representa cerca del 10% del presupuesto total de la Diputación, lo que, considerando que Valentín González Formoso gobierna en minoría, le obligará a llegar a acuerdos con la oposición para disponer de los fondos.
- El Gobierno local liderado por Lage Tuñas, estima una contribución del Ayuntamiento de A Coruña de 10 millones de euros, la cantidad más pequeña en comparación con los otros entes públicos. Sin embargo, esto representa un reto importante debido a la delicada situación financiera del Ayuntamiento, que arrastra una deuda superior a los 100 millones de euros. Además, la capacidad real de inversión con recursos propios es limitada, con solo 18 millones presupuestados, pero que difícilmente pasará de 10 millones a causa de las desviaciones en los ingresos. Esto significa que toda la capacidad de inversión de un año podría ir destinada a este proyecto. Políticamente, la alcaldesa también enfrenta dificultades, ya que gobierna en minoría y su principal aliado, el BNG, ha mostrado su desacuerdo con este gasto destinado al Mundial 2030.
- Faltan aún unos 30 millones de euros para completar la financiación del proyecto. Este monto se cubriría mediante inversión privada. La gran incógnita es qué tipo de contraprestaciones se ofrecerá a quienes aporten esta cantidad de dinero. Las declaraciones de la alcaldesa y otros miembros del gobierno sugieren que una de las estrategias sería convertir Riazor en un espacio multifuncional, capaz de acoger grandes eventos musicales y otros espectáculos, con el fin de generar ingresos que puedan justificar la inversión privada.
Un recinto para grandes espectáculos
La propuesta de convertir el estadio de Riazor en un recinto multifuncional capaz de albergar grandes eventos musicales, además de partidos de fútbol, plantea varios desafíos importantes, especialmente en cuanto a la contaminación acústica y el impacto en el entorno.
El estadio está rodeado por una densa área residencial, lo que complica la realización de eventos musicales masivos debido a los posibles problemas de ruido. Como ya ha ocurrido en otros estadios como el Santiago Bernabéu en Madrid, este tipo de actividades generan quejas de los vecinos por la contaminación acústica y vibraciones, afectando a su calidad de vida.
El hecho de que el Hospital HM Modelo se encuentre a escasos 130 metros del estadio es otro factor crítico. Los hospitales son áreas sensibles donde el silencio y la tranquilidad son esenciales para el bienestar de los pacientes. Cualquier alteración en los niveles de ruido o vibración en las inmediaciones del hospital podría afectar a la operatividad de las instalaciones sanitarias.
La Ordenanza de protección contra la contaminación acústica de Galicia impone estrictos límites a la contaminación sonora y las vibraciones en entornos urbanos, especialmente en zonas residenciales y cercanas a instalaciones sensibles como hospitales. Esta ordenanza podría limitar significativamente la viabilidad de utilizar el estadio de Riazor para conciertos y otros grandes eventos, poniendo en peligro el 30 % de aportación privada.
Proyecto poco deportivo
El enfoque del proyecto de reforma del estadio de Riazor para el Mundial 2030 parece centrarse exclusivamente en mejorar este recinto para cumplir con los requisitos del torneo y convertirlo en un espacio multifuncional para eventos, dejando de lado al resto de las instalaciones deportivas de la ciudad, especialmente las del complejo deportivo de Riazor.
- Palacio de los Deportes de Riazor: este recinto, que fue un punto clave para el deporte local en el pasado, sufre un importante deterioro y falta de mantenimiento. Las instalaciones han quedado obsoletas en muchos aspectos y no han recibido las inversiones necesarias para mantenerlas en condiciones óptimas. Sin ir más lejos, el Leyma Coruña no puede jugar sus partidos de la ACB en este recinto por incumplir la normativa vigente.
- Polideportivos de Riazor: las instalaciones polideportivas incluidas en el complejo también enfrentan un notable deterioro. Esto afecta tanto a los deportistas profesionales como a los ciudadanos que utilizan estos espacios para actividades recreativas y deportivas cotidianas. La falta de mantenimiento y modernización de estas infraestructuras reduce significativamente la calidad de vida deportiva de la población.
- Proyectos sin visión deportiva: la decisión de priorizar el estadio de Riazor para el Mundial 2030 y convertirlo en un espacio para eventos y espectáculos sugiere un enfoque hacia la rentabilidad económica más que hacia el fomento del deporte local. Al no incluir un plan integral para mejorar el conjunto de instalaciones deportivas de la ciudad, este proyecto parece renunciar a una visión a largo plazo que busque desarrollar una red de infraestructuras deportivas de calidad para los coruñeses.
La necesidad de un plan integral
Los deportistas y aficionados en A Coruña se ven afectados por la falta de acceso a instalaciones adecuadas. Esto no solo afecta al deporte de alto nivel, sino también al deporte base y a las actividades recreativas que fomentan un estilo de vida saludable.
Sin instalaciones modernas y bien mantenidas, muchos clubes y asociaciones deportivas pueden verse forzados a buscar otras ciudades para entrenar y competir, debilitando el tejido deportivo de la ciudad y disminuyendo su relevancia en el ámbito deportivo gallego y nacional.
El proyecto de reforma del estadio de Riazor se centra en la preparación para el Mundial 2030 y en la potencial conversión del estadio en un espacio para espectáculos, pero no responde a las necesidades deportivas de la ciudad. A largo plazo, A Coruña necesita un plan integral que contemple la renovación y mantenimiento de todas las instalaciones deportivas, incluidas las del complejo de Riazor, para fomentar el deporte local, atraer competiciones nacionales o internacionales en otros deportes, y asegurar que la ciudad pueda seguir siendo un referente en diferentes disciplinas deportivas.

