En los últimos 15 años, la autopista AP-9 ha concentrado cientos de millones de euros en inversiones, consolidándose como la principal infraestructura viaria de Galicia. Sin embargo, un análisis detallado de esas actuaciones deja una conclusión clara:
no todos los territorios han sido tratados igual.
Y en ese reparto, A Coruña vuelve a quedar atrás.
Tres grandes obras en 15 años, todas lejos de A Coruña
Desde 2010, la AP-9 ha vivido solo tres o cuatro grandes actuaciones estructurales, concentradas principalmente entre 2015 y 2019:
- ampliación del puente de Rande (más de 140 millones de euros)
- ampliación de la circunvalación de Santiago
- mejoras en el entorno de Vigo
- actuaciones puntuales en enlaces
El resto de inversiones responden a mantenimiento: asfaltado, seguridad o refuerzo de estructuras.
Es decir, la autopista no ha experimentado una transformación continua, sino picos de inversión muy localizados geográficamente.
Santiago y Vigo sí, A Coruña no
La diferencia se hace evidente cuando se analiza la conexión de los tres grandes aeropuertos gallegos con la AP-9.
- Santiago ya cuenta con el enlace orbital AP-9/A-54, operativo desde 2024, que mejora el acceso a Lavacolla.
- Vigo dispone desde hace años de un proyecto específico para conectar Peinador con la autopista.
- A Coruña, sin embargo, sigue esperando.
El caso de Alvedro es paradigmático.
Una infraestructura prevista hace 20 años que sigue sin ejecutarse
La conexión directa entre la AP-9 y el aeropuerto de Alvedro no es un proyecto nuevo.
Figura como actuación planificada desde 2004, dentro del plan sectorial de la red viaria del área coruñesa.
Sin embargo, dos décadas después, lo único aprobado en 2024 ha sido el anteproyecto, con un presupuesto estimado de unos 25 millones de euros.
No hay obra.
No hay ejecución.
No hay conexión real.
Un agravio territorial evidente
El contraste es difícil de justificar.
Mientras Santiago ha visto reforzada su conexión con el aeropuerto en 2024 y Vigo cuenta con un desarrollo previo, A Coruña sigue dependiendo de accesos indirectos y menos eficientes.
En una infraestructura que ha movilizado entre 400 y 500 millones de euros en 15 años, el hecho de que la principal área económica del norte de Galicia siga sin una conexión directa con su aeropuerto evidencia un desequilibrio territorial claro.
Más mantenimiento que transformación
El análisis global de la AP-9 introduce además otro matiz relevante.
La mayor parte de la inversión no se ha destinado a nuevas infraestructuras, sino a:
- mantenimiento de firmes
- seguridad vial
- conservación de estructuras
Solo una parte menor corresponde a actuaciones que realmente cambian la capacidad o el funcionamiento de la autopista.
Esto refuerza la idea de que el desarrollo de la AP-9 ha sido puntual y selectivo, no homogéneo.
Una oportunidad perdida para A Coruña
La falta de conexión directa entre la AP-9 y Alvedro no es solo una cuestión técnica.
Tiene implicaciones claras en:
- competitividad del aeropuerto
- atracción de rutas
- movilidad empresarial
- posicionamiento territorial
Y se suma a otros problemas ya señalados en la ciudad, como las dificultades en conectividad aérea o la falta de infraestructuras estratégicas.
Una autopista clave que no ha tratado igual a todos
La AP-9 ha sido durante décadas la columna vertebral de Galicia.
Pero su desarrollo no ha sido equilibrado.
Santiago y Vigo han visto reforzadas sus conexiones estratégicas.
A Coruña sigue esperando una infraestructura básica.
Y tras 20 años de proyectos y anuncios, la pregunta ya no es cuándo se hará.
Es por qué no se ha hecho todavía.

