El Ayuntamiento de A Coruña logra lo imposible: regular los VTC sin tener ordenanza de VTC, defender al taxi con una ley ilegal y presumir de acierto cuando el tribunal le dice que se ha equivocado. ¿Llegará a Leganés con su monólogo?
¿Estará A Coruña imitando a la ciudad madrileña de Leganés? Esta pregunta, que podría parecer el inicio de un chiste de monologuistas, se ha convertido en la cuestión más absurda del panorama político-gallego. Y no, no es que Inés Rey vaya a participar en «El Monstruo de la Comedia» de Leganés —aunque visto lo visto, quizás debería—, sino que el Ayuntamiento herculino ha montado su propio espectáculo de humor involuntario con la ordenanza de movilidad.
Cuando la sentencia dice lo que tú dices… pero no lo que tú pusiste
La alcaldesa, con esa habilidad para el relato que tanto admira en las ondas locales, nos ha iluminado con su análisis: «La sentencia del TSXG viene a evidenciar lo que llevan tiempo diciendo desde el ayuntamiento». Maravilloso. Si la sentencia dice lo que ustedes llevan diciendo, ¿podría explicarme entonces, señora alcaldesa, por qué la ordenanza que redactaron dice exactamente lo contrario?
Es como si yo digo que soy partidario de la dieta saludable pero mi nevera está llena de bollería industrial. Luego llega el médico y me dice «esto no es saludable», y yo respondo: «¡Vea! Justo lo que llevo diciendo yo siempre». La lógica, esa desconocida para algunos, parece haberse tomado unas vacaciones en la sede del gobierno local.
Defender al taxi… con una ordenanza ilegal
La segunda perla radiofónica: «defendiendo al sector del taxi». Porque nada defiende más a un sector que aprobar una legislación que luego es anulada por el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Es como defender a alguien de un ahogamiento… lanzándole un ancla. El sector del taxi debe sentirse tan bien protegido que igual hasta piden que les defiendan menos.
La lógica es tan retorcida que merece un premio: «Vamos a defender al taxi limitando a los VTC, pero lo haremos con una ordenanza que se apoya en otra ordenanza que no existe». Es como construir una casa sobre los cimientos de una casa que todavía no has construido. O como prometer el oro y el moro sin tener ni un chavo en el bolsillo.
«Quería implementar»… pero sin implementar
La tercera joya de la corona: «Que quería implementar». Quería regularizar el VTC, dice. Pues no, señora alcaldesa. Querer no es poder, y desde luego no es implementar. Se puede querer ser astronauta, pero si no tienes nave espacial ni entrenamiento, lo que tienes es un sueño, no una implementación.
El Ayuntamiento de A Coruña ha logrado la proeza de redactar una ordenanza que regula algo en base a una normativa que no existe. Es el equivalente jurídico a escribir una novela basada en un libro que aún no has leído. O a cocinar una tortilla francesa siguiendo una receta de tortilla de patatas que no tienes.
El concurso de monólogos involuntarios
Si Leganés tiene su «Monstruo de la Comedia», A Coruña está creando su propio certamen sin saberlo. La diferencia es que en Leganés los monologuistas saben que hacen comedia. Aquí parece que algunos creen que están haciendo política seria.
Quizás la alcaldesa debería apuntarse al concurso madrileño. Con material como este —ordenanzas ilegales, sentencias que dicen lo que ellos dicen pero no lo que ellos ponen, defensas del taxi con leyes inexistentes—, su monólogo sería tan absurdo que ganaría por goleada. El problema es que la ciudadanía no está para reírse, sino para sufrir las consecuencias de esta farsa legislativa.
El verdadero monstruo
Al final, el verdadero monstruo no es el de la comedia de Leganés, sino el que ha creado el Ayuntamiento coruñés: un engendro normativo que intenta regular el transporte sin saber cómo, que quiere defender a unos perjudicando a otros con leyes que no existen, y que cuando el tribunal le dice que se ha equivocado, presume de que era lo que llevaba tiempo diciendo.
Si esto es gobernar, yo me apunto al concurso de monólogos. Al menos allí la ficción está permitida y la gente paga por reírse, no por sufrir las consecuencias de una mala gestión.
Porque al final, queridos lectores, la gran duda no es si A Coruña imita a Leganés. La gran duda es si algún día tendremos una ordenanza de movilidad que funcione sin necesidad de ser un número de humor involuntario. Pero visto lo visto, no tengo muchas esperanzas. Y si me preguntan por qué, pues porque es lo que llevo diciendo siempre… aunque mis acciones demuestren todo lo contrario.

