24/04/2026

ESCLAVOS DEL SILENCIO: Los trabajadores del Lecer llevan 4 meses sin cobrar mientras el Concello lava sus manos en María Pita

El programa Lecer regresa a María Pita: trabajadores y usuarios exigen el fin de los impagos y el reinicio inmediato de las actividades

La crisis del programa municipal Lecer ha vivido un nuevo capítulo este jueves con una concentración de trabajadores y usuarios a las puertas del Palacio de María Pita, coincidiendo con la celebración del pleno ordinario de marzo. La plantilla, que sigue sin percibir la totalidad de sus salarios a cargo de la concesionaria Serviplus, denuncia el «hartazgo y la desesperación» ante una situación que se prolonga desde finales de 2025 y que mantiene paralizadas las actividades culturales y de ocio en centros como el Fórum Metropolitano y el Ágora desde principios de año.

Los manifestantes, portando pancartas y coreando consignas como «Programa de Lecer, estamos a morrer», han vuelto a poner el foco en el Ayuntamiento como responsable subsidiario del servicio. Aunque el gobierno local lleva semanas asegurando que está tramitando el pago directo de los salarios atrasados mediante la retención de facturas a Serviplus , los trabajadores denuncian que los compromisos no se están cumpliendo y que las promesas se acumulan sin una solución definitiva.

«Es hartazgo y necesidad de querer trabajar. Nos dijeron que íbamos a cobrar, que en cuestión de días se retomaría todo, y seguimos en el mismo limbo», lamentaba una de las trabajadoras. Según denunciaron durante la protesta, la desconfianza en el Concello es total. «Son compromisos no aire. Non podemos depender dunha empresa desaparecida. Estamos en vilo, esperando unha resposta.

El lastre de Serviplus y el «efecto dominó» de los impagos

El conflicto se origina por los impagos de Serviplus, la empresa concesionaria que ya arrastraba una situación similar en otros servicios municipales, fue  resuelta mediante la intervención del ente público Emvsa . En el caso de Lecer, la empresa adeuda salarios desde noviembre de 2025 a los trabajadores fijos discontinuos, mientras que los autónomos llevan sin cobrar todo lo que va de año e, incluso, parte del ejercicio anterior.

El pasado mes de febrero, el gobierno local anunció que había conseguido que Serviplus aceptara ceder su deuda para que la Administración pagara directamente a los trabajadores. Sin embargo, el proceso administrativo se está demorando más de lo esperado, y el pago aún no se ha hecho efectivo para la totalidad de la plantilla, compuesta por cerca de medio centenar de profesionales. Fuentes municipales indicaron la semana pasada que se habían iniciado los trámites solicitando los datos personales a los empleados para abonar las cantidades pendientes, pero los afectados aseguran que solo un pequeño porcentaje ha recibido alguna comunicación formal.

Usuarios, los grandes olvidados

Junto a los trabajadores, un grupo de usuarios habituales de los talleres del Fórum y el Ágora también se ha sumado a la protesta. Para muchos de ellos, el programa Lecer no es un mero entretenimiento, sino una herramienta esencial de socialización y bienestar. La suspensión de las actividades, que afecta a más de 3.000 personas, está generando un vacío difícil de llenar .

«Esto es lo que me hace salir de casa. No es solo cultura, es comunidad. Y el Concello lo está dejando morir», expresaba una usuaria durante la concentración. Esta sensación de abandono llevó a trabajadores y alumnos a simbolizar el pasado mes de febrero el «entierro del programa Lecer» en el Miércoles de Ceniza, un acto reivindicativo que evidenció la gravedad de la situación .

Un programa con 25 años de historia en la cuerda floja

El programa Lecer, con más de dos décadas de trayectoria, es un pilar de la oferta cultural de la ciudad. Su parálisis no solo deja sin trabajo a decenas de familias, sino que abre un interrogante sobre el futuro de la gestión cultural externalizada en A Coruña. Mientras los trabajadores mantienen la protesta, el Concello asegura que sigue trabajando en los pliegos para una nueva licitación . Hasta entonces, la plaza de María Pita seguirá siendo testigo de la desesperación de quienes se sienten «abandonados» por la administración a la que prestan servicio.

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