Además de los olmos, la “plaga” también afecta a las palmeras
Inés Rey ha demostrado una más que evidente negligencia en el tratamiento del gran olmedal urbano de la ciudad vieja de A Coruña, único en Europa.
El Gobierno municipal planteó una reforma del Jardín de San Carlos en plena precampaña electoral de las elecciones municipales de 2023. A raíz de esa reforma, la grafiosis se extendió prácticamente por toda la zona verde, generando la duda de si la plaga fue debida a la acción o a la inacción municipal. En cualquier caso, la falta de información no ayuda a esclarecer lo acontecido.
Este medio alertó del proceso de deterioro, y podemos acreditarlo con las publicaciones realizadas.
Primer artículo de Noticias Coruña
El 2 de septiembre de 2023 publicamos: El jardín de San Carlos se cae, que resumimos a continuación:
El jardín de San Carlos, joya histórica y natural de A Coruña, enfrenta una grave amenaza debido a la grafiosis del olmo, una enfermedad devastadora que ha afectado a los dos olmos centenarios que adornan este lugar emblemático. A pesar de la importancia del jardín, tanto para los habitantes como para los turistas, la falta de gestión municipal efectiva y la falta de transparencia sobre el estado actual del recinto han generado frustración.
El cierre reciente del jardín, con una cadena y un cartel educado que pide disculpas, ha dejado a muchos visitantes sin poder disfrutar de este sitio cargado de historia, donde reposa la tumba del general escocés Sir John Moore. Lo preocupante es que esta información no está disponible en la web del Ayuntamiento, lo que dificulta la planificación de visitas. Además, los antecedentes del recinto muestran una gestión inconsistente, con una reapertura en noviembre de 2022 que coincidió con el periodo preelectoral, seguida de un nuevo cierre en mayo de 2023. Estas decisiones, acompañadas de una falta de comunicación clara, parecen responder más a objetivos políticos que a una solución efectiva de los problemas estructurales y de conservación del jardín.
La grafiosis, causada por el hongo Ophiostoma ulmi, es una enfermedad conocida desde hace décadas y de la que ya existen antecedentes graves en toda Europa. Su presencia en estos olmos pone en riesgo no solo la vida de los árboles, sino también la estabilidad estructural del propio mirador del jardín, ya que la caída de los ejemplares podría ocasionar el derrumbe de parte de la muralla histórica.
El valor del jardín de San Carlos va mucho más allá de su vegetación. Fue construido como castillo defensivo en el siglo XIV y ha sobrevivido al paso del tiempo, incluida la explosión de su polvorín en siglos pasados. A lo largo del siglo XVIII, fue recuperado y convertido en un jardín, adquiriendo su forma actual. Además, su mirador ofrece unas vistas privilegiadas del puerto de A Coruña, lo que lo convierte en un espacio de gran valor tanto histórico como paisajístico.
La gestión del actual gobierno municipal frente a este problema ha sido fuertemente criticada por su falta de acción y comunicación. La amenaza de los olmos no solo es ambiental, sino que tiene el potencial de dañar la estructura del lugar. Sin embargo, hasta el momento, la respuesta oficial ha sido el silencio, una actitud que refleja la desconexión entre la sede del gobierno y las preocupaciones reales de la ciudadanía.
Segundo artículo de Noticias Coruña
El 25 de septiembre de 2023 publicamos: El jardín de San Carlos se muere.
La situación del jardín de San Carlos sigue deteriorándose debido a la falta de acción del gobierno municipal frente a la plaga de grafiosis que afecta a los olmos centenarios del lugar. Informes técnicos emitidos en abril de este año recomendaban la tala de los dos olmos afectados para evitar la propagación de esta devastadora enfermedad, pero la intervención fue supuestamente paralizada por la cercanía de las elecciones municipales. Esta decisión ha llevado a que la plaga continúe extendiéndose, y actualmente diez árboles del jardín están gravemente afectados.
La inacción del Ayuntamiento, liderado por Inés Rey, ha sido objeto de críticas debido a la falta de respuestas y medidas efectivas. Desde que se reabrió el jardín en noviembre de 2022, la gestión de este espacio ha sido inconsistente, y la decisión de no actuar a tiempo parece estar comprometiendo no solo la vida de los olmos, sino también el arbolado del jardín en su totalidad. Si no se toman medidas urgentes, este enclave histórico podría quedarse sin vegetación, lo que supondría un duro golpe para el patrimonio natural de A Coruña.
La dejadez es evidente también en la falta de actualización de la información oficial en la página web del Ayuntamiento, donde los horarios de apertura siguen sin reflejar el cierre actual del jardín. Este problema, ya denunciado en septiembre, aún no ha sido corregido, lo que agrava la frustración de vecinos y visitantes que no pueden acceder a este lugar emblemático.
El contraste con otros problemas gestionados por el gobierno local, como la reciente crisis de los jabalíes en la ciudad, muestra una falta de coherencia en la forma de abordar los temas críticos. Mientras que la alcaldesa decidió dialogar con la Xunta para resolver el tema de los jabalíes, la grafiosis y la decadencia del jardín de San Carlos continúan siendo ignoradas. Sin respuestas claras ni acciones concretas, el olmedal histórico de A Coruña está en grave peligro, y la pasividad del gobierno local podría tener consecuencias irreparables para este patrimonio natural y cultural.
Artículo sobre el deterioro del muro
El 9 de agosto de 2024 publicamos: El Muro del Jardín de San Carlos en Peligro de Derrumbe
El deterioro del muro en el jardín de San Carlos es un símbolo evidente de la falta de mantenimiento y la ineficaz gestión del gobierno local, que ha sido incapaz de proteger adecuadamente este rincón histórico de A Coruña. La erosión y el daño que sufre el muro, agravados por la falta de intervención frente a la plaga de grafiosis que afecta a los olmos centenarios, reflejan la urgencia de una acción inmediata por parte del gobierno de Inés Rey.
Es fundamental que se refuercen y restauren tanto el muro como el entorno del jardín, no solo para preservar su valor patrimonial, sino también para garantizar la seguridad pública. Este espacio ha sido durante siglos un lugar de paz y belleza, un legado histórico que conecta a los coruñeses con su pasado. La negligencia actual podría llevar a la pérdida de una pieza invaluable del patrimonio cultural de la ciudad.
La situación requiere medidas urgentes que prioricen tanto la preservación del jardín como la seguridad de quienes lo visitan. El gobierno local debe actuar con rapidez y decisión para evitar una tragedia que no solo afectaría al patrimonio natural y cultural de A Coruña, sino también a la relación de la comunidad con este lugar tan simbólico.
El futuro del jardín de San Carlos depende de la capacidad del Ayuntamiento para responder eficazmente a esta crisis. La protección del patrimonio histórico y la seguridad pública deben ser prioridades absolutas en la agenda municipal, y cualquier retraso adicional en tomar medidas podría tener consecuencias irreversibles.
Una situación crítica
El estado actual del Jardín de San Carlos parece ser mucho peor que el descrito inicialmente. Según imágenes recientes, no solo los olmos están siendo talados por estar afectados por la grafiosis, sino también otras especies como las palmeras están siendo arrancadas, lo cual indica un deterioro más amplio de la flora del jardín.
Este nivel de degradación plantea preguntas importantes sobre la gestión del espacio por parte del Gobierno de Inés Rey. La falta de respuesta o de un plan concreto por parte de la alcaldesa frente a este deterioro ha dejado la sensación de que la agonía del jardín de San Carlos era la crónica de una muerte anunciada.
Los vecinos y visitantes de A Coruña, que ven este espacio como un símbolo histórico y cultural, merecen una explicación clara y transparente sobre los motivos detrás del estado actual del jardín. Además. Es imprescindible que el Gobierno local asuma su responsabilidad y ofrezca una solución urgente para preservar este lugar que es mucho más que un simple espacio verde; es parte del legado patrimonial de la ciudad.

